El aumento del gasto en Defensa en Alemania ha generado un incremento significativo en la deuda nacional, afectando de manera directa a la ayuda al desarrollo. El plan presupuestario para 2027, presentado por el ministro de Hacienda y vicecanciller Lars Klingbeil, prevé un notable incremento en el endeudamiento, derivado principalmente de un fondo especial destinado a Defensa que queda exento del freno de la deuda.
Impacto en el presupuesto
Según las previsiones, todos los departamentos, con excepción de Defensa e Infraestructuras, enfrentarán ajustes presupuestarios. Los mayores recortes se centrarán en la ayuda al desarrollo, que ya ha experimentado reducciones en años anteriores. “No podemos defendernos de Vladímir Putin con un déficit cero”, afirmó Klingbeil al presentar el proyecto presupuestario de 2027, que también incluye previsiones hasta 2029.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reafirmado el compromiso de aumentar el gasto en Defensa al 3,5% del PIB para 2029, un incremento significativo respecto al 2% alcanzado el año anterior, con una proyección de 2,8% para este año. Los presupuestos de 2027 contemplan un gasto en defensa de 109.000 millones de euros, que se elevará a 187.000 millones en 2029.
Repercusiones económicas
Estos cambios se producen en un contexto de recesión económica en Alemania, que se espera cierre 2026 con un crecimiento del PIB de apenas 0,5%. Las cuentas de Klingbeil para 2027 contemplan un gasto público total de 543.000 millones de euros, junto con un nuevo endeudamiento cercano a los 200.000 millones. Este endeudamiento incluye 118.000 millones para el presupuesto general, un 21% más que el año anterior, 30.000 millones para el fondo especial de defensa y 55.000 millones para infraestructuras.
El Instituto de Investigaciones Económicas (DIW) ha advertido que esta estrategia podría conducir a un significativo déficit fiscal. Además, organizaciones ambientalistas han criticado el desvío de fondos que antes se destinaban al medio ambiente.
Consecuencias para la ayuda al desarrollo
Las organizaciones humanitarias han expresado su preocupación por el impacto de los recortes en la ayuda al desarrollo. La ministra de Desarrollo, Alabali Radovan, ha reconocido que estos recortes afectarán a proyectos en países como Siria y Myanmar, y podrían debilitar la influencia internacional de Alemania.
“Nuestra retirada sobre el terreno puede generar una pérdida de confianza en nuestros interlocutores sobre el terreno”, comentó Radovan en una entrevista con la televisión pública.
El vacío dejado por Alemania podría ser ocupado por otros actores internacionales como China, Rusia, Arabia Saudí y Qatar, lo que incrementaría su influencia en Asia, África y América Latina.
Perspectivas internacionales
Lars Klingbeil defendió a Alemania como un socio confiable y el principal contribuyente a la ayuda al desarrollo tras los recortes de la Administración de Donald Trump en USAID. Este rol es ahora cuestionado ante las nuevas prioridades presupuestarias.
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