Los trabajadores autónomos pueden ahora acogerse a los cambios más recientes en el sistema de pensiones y combinar su prestación con ingresos derivados de su actividad profesional. La reforma de la jubilación flexible, diseñada por el Gobierno, entró en vigor el pasado viernes 27 de agosto. El objetivo de esta reforma es fomentar que algunos jubilados retornen al mercado laboral, permitiéndoles combinar una parte de su pensión con un salario o ingresos laborales.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha introducido incentivos para que tanto asalariados como autónomos puedan complementar sus pensiones. Estos cambios están pensados para personas que, habiendo alcanzado la edad de jubilación en buen estado de salud, desean volver a trabajar. De acuerdo con un estudio de Funcas publicado en septiembre de 2025, casi el 30% de los jubilados consideraría regresar al trabajo para aumentar sus ingresos.
Novedades en la jubilación flexible
La ministra Elma Saiz busca popularizar la jubilación flexible y atraer a más personas al mercado laboral tras su retiro. Para ello, se han propuesto dos vías principales. La primera consiste en incrementar el ingreso de los jubilados que se reincorporen mediante un contrato a tiempo parcial, permitido ahora en un rango del 33% al 80% de la jornada completa. La cuantía de la pensión se ajustará proporcionalmente al tiempo trabajado.
La segunda vía contempla la flexibilidad para que los jubilados puedan volver a trabajar como autónomos, recibiendo hasta un 25% de su pensión junto con los nuevos ingresos de su actividad. Esto abre la puerta a aquellos que trabajaron como autónomos o asalariados antes de su retiro.
Perfiles beneficiados
La modalidad de jubilación flexible, aunque ya existente, ha tenido poca acogida debido a sus condiciones previas. Hasta ahora, estaba limitada a contratos a tiempo parcial. Según datos recientes de la Seguridad Social, solo unas 3,000 personas en España han optado por esta modalidad, una cifra baja comparada con el total de jubilados.
Esta opción es especialmente atractiva para profesionales liberales con redes de contacto sólidas, como médicos, abogados o arquitectos, quienes pueden reincorporarse al mercado laboral con buenas remuneraciones. Asimismo, puede ser beneficiosa para autónomos que buscan complementar una pensión más baja que la de los asalariados.
En el caso de jubilaciones demorada, es decir, más allá de la edad legal, los beneficiarios mantendrán el suplemento de paga que se les otorgó inicialmente. La jubilación flexible también puede ayudar a quienes se vieron obligados a retirarse anticipadamente, como resultado de un ERE, a mejorar sus cotizaciones y, al finalizar su vida laboral, obtener una mejor pensión.
Implementación de los cambios
Los cambios aprobados en mayo por el Consejo de Ministros entraron en vigor este viernes, tres meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). A efectos de protección social, los nuevos beneficiados mantendrán los servicios propios de un jubilado.
Otras modalidades para combinar pensión y trabajo
Además de la jubilación flexible, el Gobierno avanza en reformas del sistema de Seguridad Social con el fin de prolongar la vida laboral de los ciudadanos mediante incentivos. Estas iniciativas buscan aumentar los ingresos públicos al haber más personas cotizando y, al mismo tiempo, reducir los gastos al haber menos personas cobrando pensiones completas.
Una alternativa vigente es la jubilación activa, donde los trabajadores no interrumpen su carrera profesional al alcanzar la edad de jubilación, de modo que pueden cobrar su pensión mientras continúan trabajando.
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