El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) enfrenta una decisión crucial sobre la gestión del suministro de agua para los próximos 25 años en ocho municipios: Cervelló, Corbera de Llobregat, La Palma de Cervelló, Molins de Rei, Ripollet, Sant Andreu de la Barca, Sant Cugat del Vallès y Tiana. Este contrato, que tiene un valor estimado de 937,4 millones de euros, incluye una inversión de 168,7 millones que se financiará mediante las tarifas de los usuarios.
Consideraciones sobre la gestión del agua
La importancia de esta decisión radica en que no solo afecta a la gestión institucional del AMB, sino también a los residentes que pagarán por el servicio durante un cuarto de siglo. La capacidad del área metropolitana para adaptarse a fenómenos climáticos extremos y a un clima cada vez más impredecible también está en juego. Luis Babiano Amelibia, gerente de AEOPAS, enfatiza la necesidad de una gestión pública del agua, pero reconoce que, de optar por una concesión externa, la responsabilidad de la administración no disminuye, sino que aumenta.
Propuesta de Aguas de Barcelona
La Sociedad General de Aguas de Barcelona (SGAB), parte del grupo Veolia, ha presentado una oferta que destaca por una reducción del 60% sobre los precios unitarios de obras e inversiones, superando el umbral de presunción de anormalidad del 27,63% establecido por la Mesa de Contratación. Aunque el artículo 149 de la Ley de Contratos del Sector Público permite ofertas anormalmente bajas, estas deben estar justificadas de manera razonada y técnicamente contrastada.
“La regla debería ser sencilla: ni aceptar ni rechazar por intuición; hay que demostrar”, afirma Babiano Amelibia.
Desafíos y riesgos futuros
Uno de los desafíos más significativos es determinar si una reducción del 60% puede mantenerse durante 25 años garantizando la calidad y seguridad de las obras. Factores económicos como los costes de materiales, energía y salarios cambiarán, afectando la relación entre inversión y tarifa. La oferta debe probar que puede absorber inversiones futuras sin trasladar costos a los usuarios ni comprometer el mantenimiento de las infraestructuras.
La incertidumbre climática complica aún más esta situación. Durante la concesión, se esperan más olas de calor, sequías prolongadas y lluvias extremas. Adaptar las infraestructuras requerirá nuevas inversiones, y no está garantizado que estas necesidades estén completamente incluidas en los 168,7 millones previstos.
Propuesta de un Observatorio Metropolitano del Agua
Para mejorar la gobernanza del agua, se sugiere la creación de un Observatorio Metropolitano del Agua. Este organismo podría verificar inversiones, comparar indicadores, informar a la ciudadanía y rendir cuentas. La regulación y el control público deben mantenerse durante toda la duración de la concesión si se externaliza la gestión.
Concentración empresarial y competencia
La oferta de SGAB también plantea preguntas sobre la concentración empresarial en un sector considerado un monopolio natural. Actualmente, Aigües de Barcelona opera en 23 municipios metropolitanos y adjudicar estos servicios a la misma entidad aumentaría su influencia. Es crucial evaluar si la oferta es viable y cómo esta concentración podría afectar la operación y la capacidad de decisión de la administración.
Conclusiones y recomendaciones finales
El AMB debe asegurarse de que cualquier contrato futuro sea sostenible económicamente y no repercuta negativamente en los usuarios. Además, es esencial mantener un equilibrio entre la competencia y la concentración para proteger el interés público. Ripollet y Sant Cugat han evaluado modelos de gestión pública, y aunque la Sentencia 4187/2020 no declara inviable esta opción, deja la decisión en manos del AMB.
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