Chiquito de la Calzada y su intento de llevar a Lucas Grijander con los Stones

Chiquito de la Calzada, ícono del humor español, intentó que su personaje Lucas Grijander fuera telonero de los Rolling Stones en Bilbao, un episodio revelado en el documental presentado por Diego San José en el Festival de San Sebastián. Esta producción destaca no solo por reivindicar la creatividad del humorista, sino también por explorar su enfrentamiento legal con Pepe Navarro y Tele 5 por la apropiación de sus personajes. El documental ofrece una mirada fresca y original a la obra de Chiquito, casi una década después de su fallecimiento.

Gregorio Esteban Sánchez Fernández, conocido como Chiquito de la Calzada, dejó una huella indeleble en la cultura humorística de España. A casi una década de su fallecimiento, un nuevo documental presentado en el Festival de San Sebastián reivindica su legado desde una perspectiva inédita. La producción, que lleva por título “El otro Chiquito”, se adentra en el surrealismo característico del humorista a través de un enfoque de thriller judicial, rememorando un episodio poco conocido en su carrera: la demanda que interpuso contra Pepe Navarro y Tele 5 por la apropiación de su personaje mediante las parodias de Lucas Grijander y Krispin Klander, creadas por Florentino Fernández.

Un documental con enfoque único

Diego San José, guionista de la película junto a Juan Zavala y Javier Morales, explica que la única forma de hacer justicia al legado de Chiquito de la Calzada era trasladar su historia a un contexto tan original como su humor. El documental que Movistar Plus estrenará el 1 de octubre comienza con Chiquito dando las Campanadas de 1994 en Antena 3, momento en que se había convertido en una figura televisiva sin igual gracias a su participación en “Genio y figura”.

“Chiquito era el personaje más conocido de España, el número uno de la televisión”, recuerda Ramón García, quien compartió con él aquellos momentos.

El estilo único de Chiquito de contar chistes, junto a expresiones como ‘hasta luego, Lucas’ y ‘fistro’, creó una nueva forma de comunicación que cautivó a toda una nación. Manuel Jabois subraya cómo sus expresiones se integraron en el día a día de un país que enfrentaba una serie de desafíos socioeconómicos y políticos.

Éxito tardío y desafíos legales

A pesar de que el éxito le llegó tarde, Chiquito nunca dejó de ser un ‘cantaor’ apasionado por su arte. Desde su infancia en el barrio de la Trinidad, donde comenzó a cantar para evitar que le robaran el pan, hasta su larga trayectoria en los tablaos, su vida estuvo marcada por el sacrificio y la dedicación al flamenco. En el documental, José Mercé describe a su amigo como un “cantaor serio, que conocía todos los palos del flamenco”.

Sin embargo, su reconocimiento como humorista llegó cuando Mario Conde lo descubrió en una convención en Estepona, quedando fascinado por su talento. Fue entonces cuando Antonio Asensio y Tomás Summers le llevaron a la televisión, permitiéndole conseguir el sueño de comprar una vivienda para su esposa Pepita.

“No podía entender cómo un hombre que había sufrido tanto en la vida podía desprender ese sentido de la alegría”, confiesa Mario Conde en el documental.

La parodia y el conflicto legal

El auge de las parodias en “Esta noche cruzamos el Mississippi”, que incluían a los personajes Lucas Grijander y Krispin Klander, condujo a Chiquito a una batalla legal por la defensa de su propiedad intelectual. Pepe Navarro, presentador del programa, argumentaba que las imitaciones no eran una copia directa, sino una parodia del contexto social de la época.

“No copiamos, le utilizamos como paradigma social y a partir de ahí creamos la parodia de un país”, justificaba Navarro.

El juicio, cargado de situaciones cómicas, reflejó el conflicto entre el respeto a la propiedad intelectual y la libertad de parodia. En un contexto donde los derechos de autor no estaban tan definidos como hoy en día, el caso fue archivado, mientras Pepe Navarro continuaba expandiendo su carrera televisiva.

Reflexión sobre el legado de Chiquito

Chiquito de la Calzada, quien falleció en Málaga tras la pérdida de su esposa en 2012, dejó un legado que sigue presente en el imaginario colectivo español. Diego San José reflexiona en el documental sobre cómo hace treinta años, España adoptó un lenguaje propio y, aún hoy, mantiene vivo el enigma de su significado.

“Quizá el misterio de Chiquito nunca fue qué significaban aquellas palabras; el misterio es por qué todo un país decidió entenderlas”, concluye San José.

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Carlos López

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Redactor con amplia trayectoria en medios informativos. Defensor del periodismo de servicio público, aborda todo tipo de noticias desde la política hasta la economía y los asuntos de sociedad.

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