El bloqueo en los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb está llevando a los países del Golfo Pérsico a buscar alternativas para asegurar sus exportaciones de petróleo. Estos dos pasos estratégicos, esenciales para la navegación mundial, se encuentran en una situación crítica debido a conflictos regionales. Ormuz, que llegó a manejar hasta el 20% del tráfico mundial de crudo, ha visto su actividad casi paralizada desde el inicio de las hostilidades hace seis meses. Por otro lado, la inestabilidad en Bab el-Mandeb se ha intensificado con el control de los rebeldes hutíes, aliados de Irán, en la costa yemení. Ante este panorama, los países del Golfo intentan diversificar sus rutas, aunque estas tampoco están exentas de riesgos.
Impacto en Arabia Saudí
Arabia Saudí ha enfrentado complicaciones recientes en su ruta alternativa a través de Bab el-Mandeb, afectada por el control de los hutíes y ataques que han interrumpido temporalmente el oleoducto Petroline. Este conducto, vital para redirigir exportaciones que originariamente pasaban por Ormuz, incrementó su capacidad de transporte de 2 a 7 millones de barriles diarios en respuesta a la crisis. Sin embargo, su cierre ha obligado a considerar el canal de Suez y el oleoducto SUMED como alternativas, aunque estas representan desafíos logísticos y económicos debido a la necesidad de rodear África para llegar a Asia.
“No existe ninguna ruta marítima alternativa que sea totalmente segura”, declaró Justin Dargin, experto en mercados energéticos de la Universidad de Harvard. “La diversificación es necesaria pese a los riesgos”.
Desafíos para Emiratos Árabes Unidos
Emiratos Árabes Unidos ha agilizado el uso del oleoducto ADCOP para sortear el bloqueo en Ormuz. Esta infraestructura conecta el complejo de Habshan con Fujairah, incrementando su capacidad de 1,1 a 1,8 millones de barriles diarios. Además, el país planea un nuevo oleoducto, previsto para 2027, que permitirá duplicar el volumen transportado, asegurando sus exportaciones independientemente de las tensiones geopolíticas.
“Un acuerdo entre EE.UU. e Irán reduciría el riesgo, pero las inversiones en infraestructuras están diseñadas para el largo plazo”, asegura Dargin.
La situación en Irak
Irak, uno de los más afectados por el bloqueo de Ormuz, busca incrementar sus exportaciones, cruciales para su economía. El país ha iniciado proyectos para nuevos oleoductos hacia el Mediterráneo, con el apoyo de Washington y la petrolera Chevron. Además, se han reactivado acuerdos con Turquía para utilizar el oleoducto que conecta Kirkuk con el puerto de Ceyhan.
Massaab Al-Aloosy, analista en Oriente Medio, advierte sobre las posibles interferencias de Irán y sus aliados, pero confía en el respaldo de EE.UU. para proteger estas iniciativas.
A medida que los países del Golfo trabajan en la diversificación de sus rutas petroleras, la región enfrenta desafíos significativos para asegurar la estabilidad de sus exportaciones en un entorno geopolítico complejo.
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