Un equipo de investigadores de la Universidad de Huelva ha descubierto que el consumo de fresas puede ser una solución efectiva para aliviar la dismenorrea primaria, un tipo de dolor menstrual que se experimenta sin una causa patológica identificable. El estudio, liderado por la matrona e investigadora Elia Fernández, sugiere que el consumo diario de fresas frescas durante un mes puede reducir significativamente la intensidad del dolor menstrual.
El Inicio de la Investigación
En 2017, Elia Fernández inició su investigación centrada en la dismenorrea, un problema de salud que afecta a más del 70% de las mujeres jóvenes, especialmente entre los 20 y 35 años. Según Fernández, la mayoría de las afectadas no busca ayuda profesional y opta por la automedicación, lo que suele ser ineficaz.
“La mayoría no consulta a profesionales sanitarios y se automedica”, señala Fernández. “Algunas incluso consideran que la medicación tampoco resulta eficaz y que acudir a una consulta no les va a ayudar”.
Esta percepción ha llevado a muchas mujeres a continuar con sus actividades diarias pese al dolor, una práctica que puede afectar su rendimiento y aumentar el riesgo de errores, especialmente en profesiones demandantes.
La Fresa como Posible Solución
Respondiendo a la necesidad de encontrar una solución, el equipo de Fernández exploró el potencial de las fresas, conocidas por sus propiedades antioxidantes debido a los polifenoles. Estos compuestos han mostrado eficacia en la reducción del dolor en otras condiciones inflamatorias, como la artritis reumatoide.
Durante el estudio, se utilizó fruta fresca gracias a la colaboración con Freshuelva, permitiendo a las participantes consumir el producto recién recolectado.
Resultados del Ensayo Clínico
El ensayo piloto incluyó a 64 estudiantes universitarias de entre 18 y 35 años, todas con dismenorrea primaria. Se dividieron en dos grupos: uno consumió 250 gramos de fresas frescas al día durante cuatro semanas, mientras el otro mantuvo su dieta habitual. No se permitieron cambios en la dieta ni en la actividad física.
| Grupo | Número de Participantes | Intervención |
|---|---|---|
| Grupo de Fresas | 33 | 250 gramos de fresas diarias |
| Grupo Control | 31 | Dieta habitual |
El grupo que consumió fresas reportó una disminución media de 1,91 puntos en la escala de dolor de cero a diez, un resultado que superó las expectativas del equipo investigador.
“Habíamos determinado previamente que una disminución de un punto ya sería clínicamente relevante”, explica Fernández. “Y hemos conseguido casi dos”.
Testimonios y Próximos Pasos
Los testimonios de las participantes reflejan el impacto positivo del ensayo. Muchas expresaron sorpresa ante la efectividad del tratamiento, afirmando que pudieron realizar sus actividades cotidianas sin el dolor habitual.
“La mayoría manifiesta que el resultado ha superado sus expectativas con creces”, comenta Fernández. Algunas participantes mencionaron que “no recordaban una menstruación con tan poco dolor”.
A pesar de los resultados prometedores, Fernández subraya la necesidad de cautela. El estudio es un ensayo piloto con una muestra limitada, y se planea una investigación más amplia para confirmar estos hallazgos.
Perspectivas Futuras
El equipo está preparando una nueva fase del estudio con un mayor número de participantes, ampliando el periodo de seguimiento y variando las dosis de consumo. El objetivo es determinar la cantidad mínima eficaz y explorar el potencial desarrollo de complementos alimenticios ricos en polifenoles.
Con esta investigación, se abre una nueva vía para tratar un problema que ha sido considerado durante mucho tiempo como una parte inevitable de la vida de las mujeres, ofreciendo una solución potencialmente simple y accesible.
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