Las fronteras submarinas de España en el Atlántico se expanden con la incorporación de 38.500 kilómetros cuadrados adicionales al oeste de Galicia. Esta expansión, formalizada ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de Naciones Unidas, refuerza los derechos de España sobre el lecho y subsuelo marino, más allá de las 200 millas náuticas.
Proceso de validación y declaraciones científicas
El geólogo marino Luis Somoza, quien coordina científicamente el proyecto, anunció la culminación del proceso tras una presentación final ante la comisión de la ONU. Aunque la resolución definitiva se espera en uno o dos meses, la recepción fue positiva. Somoza destacó la calidad del trabajo presentado, que incluyó campañas realizadas en el buque Sarmiento de Gamboa.
“Hemos finalizado el proceso de ampliación de la Plataforma Continental de Galicia con una presentación final ante el plenario de la Comisión de Límites de Naciones Unidas”, afirmó Somoza.
El Instituto Hidrográfico de la Marina, junto con el CSIC, formó parte del equipo científico-técnico, mientras que la profesora Ángeles Jiménez de la Universidad de Cádiz presentó el alegato jurídico final.
Geología y geopolítica
El proceso de expansión no se limita a la incorporación de aguas territoriales, sino que se centra en establecer derechos de soberanía sobre los recursos del fondo marino y su subsuelo. Estos incluyen minerales, recursos biológicos y compuestos de interés biofarmacéutico. La ampliación también tiene implicaciones ambientales, dado que la zona está cerca del área afectada por el hundimiento del Prestige y de la fosa atlántica, donde se depositaron residuos nucleares.
La ampliación de la plataforma al oeste de Galicia se suma a los 78.000 kilómetros cuadrados ya obtenidos al norte, consolidando una superficie submarina equivalente a más del doble de Galicia.
Desafíos y potenciales recursos
La región expandida es prometedora pero presenta desafíos significativos. Las profundidades varían entre 800 y 5.000 metros, lo que complica el acceso y plantea incertidumbres sobre la rentabilidad de su explotación. Aunque existen potenciales recursos como gas y minerales, la explotación técnica y económica aún no está garantizada.
El buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa ha sido clave en las exploraciones, realizando varias campañas científicas para detallar la cartografía de la zona. Estas campañas han sido fundamentales para identificar puntos al oeste y al norte del Banco de Galicia y el monte submarino Fisterra.
Importancia estratégica y científica
El principal beneficio de esta expansión es estratégico, permitiendo a España preservar y conocer mejor un espacio oceánico antes de que otros intereses lo exploten. Tras 15 años de trabajo y múltiples campañas oceanográficas, España ha logrado un significativo avance en su soberanía submarina.
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