Los ministros de Finanzas de España, Reino Unido, Australia, Japón, Suecia, Países Bajos, Finlandia, Noruega, Irlanda, Polonia y Nueva Zelanda han solicitado una solución negociada, rápida y duradera al conflicto en Oriente Próximo, poniendo especial énfasis en la importancia de restaurar un tránsito libre y seguro a través del estrecho de Ormuz. Este llamado se hizo público a través de un comunicado conjunto emitido el miércoles, en el que también celebraron el anuncio reciente de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, instando a todas las partes involucradas a respetarlo plenamente.
Los ministros subrayaron que las semanas recientes han resultado en una pérdida inaceptable de vidas humanas y han causado una perturbación significativa en la economía global y los mercados financieros. Según el comunicado, el alto el fuego es crucial para la protección de la población civil y la seguridad regional. En consecuencia, hicieron hincapié en la necesidad de una solución negociada que permita restablecer el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz, mitigando así los efectos negativos sobre el crecimiento económico, los precios de la energía y el nivel de vida, especialmente para las poblaciones más vulnerables.
Gestión de la respuesta económica
El comunicado advierte sobre los graves riesgos que implicaría una reanudación de las hostilidades, la extensión del conflicto o la persistencia de interrupciones en el estrecho de Ormuz. Estos riesgos podrían impactar la seguridad energética mundial, las cadenas de suministro y la estabilidad económica y financiera. A pesar de una posible solución duradera, los firmantes prevén que los efectos sobre el crecimiento, la inflación y los mercados podrían prolongarse en el tiempo. Por esta razón, se comprometen a manejar la respuesta económica y la recuperación de la crisis de manera coordinada, responsable y adaptada a la evolución de la situación.
Medidas fiscales responsables
Dentro de sus fronteras, los ministros se comprometen a garantizar que cualquier medida nacional sea fiscalmente responsable y esté dirigida a quienes más lo necesitan, dentro de las limitaciones de los presupuestos públicos. Subrayaron su compromiso con un comercio de productos energéticos libre y basado en normas, y exhortaron a todos los países a evitar medidas proteccionistas, como controles injustificados a la exportación, acaparamiento de existencias y otras barreras comerciales en las cadenas de suministro de hidrocarburos y otras cadenas afectadas por la crisis.
“Nos comprometemos a promover la cooperación y la integración para apoyar la estabilidad regional y mundial”, afirmaron los ministros de Finanzas en su comunicado.
Además, reafirmaron su intención de continuar con reformas que refuercen la resiliencia y aceleren la diversificación energética a largo plazo, lo que incluye la transición hacia energías limpias y la mejora de la eficiencia energética.
Papel de las organizaciones internacionales
Los ministros destacaron el papel crucial que desempeñan las organizaciones internacionales, acogiendo con satisfacción la creación de un grupo de coordinación compuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En este contexto, alentaron a estas instituciones a desarrollar una evaluación conjunta de las repercusiones económicas globales, incluidas las presiones fiscales, interrupciones en las cadenas de suministro, mercados energéticos y precios de los alimentos, así como las repercusiones en los distintos países.
Instaron al FMI y al Banco Mundial a proporcionar un apoyo de emergencia coordinado a los países que lo necesiten, adaptado a las circunstancias específicas de cada Estado, aprovechando toda la gama y flexibilidad de sus instrumentos.
Apoyo a Ucrania
El comunicado concluye con el “apoyo inquebrantable” de los países firmantes a Ucrania y su determinación de mantener la presión económica sobre Rusia. Los ministros denunciaron que la guerra de Rusia en Ucrania, que ya ha alcanzado su quinto año, sigue teniendo un impacto negativo en la economía mundial.
“Rusia no debe beneficiarse de este conflicto y, en la medida en que las condiciones del mercado lo permitan, para evitar agravar las perturbaciones en las cadenas de suministro y los precios de la energía, seguiremos colaborando para encontrar formas de aumentar la presión”, aseguraron.
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