Ethel Caterham, residente en una casa de ancianos en Surrey, Inglaterra, ha celebrado su 117 aniversario, siendo reconocida como la persona más longeva del mundo. A lo largo de su vida, Caterham ha sostenido que su longevidad se debe a su carácter independiente y a su filosofía de no entrar en discusiones, sino de escuchar a los demás y hacer lo que considera apropiado.
Un legado de independencia
Ethel May Collins, nacida en 1909 en Shipton Bellinger, ha sido testigo de más de un siglo de cambios. Creció en el sur de Inglaterra, en una época que precedió la Primera Guerra Mundial y mucho antes del nacimiento de la reina Isabel II. A los 18 años, Caterham emprendió un viaje a la India británica para trabajar de niñera, demostrando desde joven su espíritu aventurero. Regresó a Inglaterra, donde se casó con Norman Caterham, un oficial del ejército, y tuvo dos hijas.
Incluso tras la muerte de su esposo, Caterham mantuvo su independencia. Aprendió a conducir a los 67 años y continuó conduciendo hasta los 97. Este sentido de independencia ha sido, según ella, un factor importante en su longevidad. “He disfrutado de todo en la vida, pero con moderación”, afirma. “Nunca discuto con nadie, escucho lo que dicen y luego hago lo que quiero”.
Un fenómeno de longevidad
Caterham es una de las únicas 13 personas en la historia en alcanzar los 117 años. Este grupo exclusivo incluye a María Branyas, quien falleció hace dos años a la misma edad, habiendo sido la mujer más anciana del mundo por algún tiempo. Branyas destacó por tener una microbiota similar a la de una adolescente, lo que podría ofrecer pistas sobre los secretos de la longevidad.
“He disfrutado de todo en la vida, pero con moderación. Nunca discuto con nadie, escucho lo que dicen y luego hago lo que quiero”, comentó Ethel Caterham.
Celebraciones y conexiones
En su 117 cumpleaños, Caterham ha estado rodeada de familiares y compañeros de la residencia donde vive. Además, ha recibido una felicitación especial de João Marinho Neto, el hombre más anciano del mundo con 113 años, quien le envió una fotografía con el mensaje “Parabéns Ethel”. Esta es la segunda ocasión en que Caterham y Neto han intercambiado saludos.
El año anterior, Caterham también fue honrada con la visita del rey Carlos III de Inglaterra durante su cumpleaños, un gesto que refleja el reconocimiento de su notable longevidad.
El papel de la ciencia en el estudio de la longevidad
Las investigaciones sobre los supercentenarios, como Ethel Caterham, sugieren que su sistema inmunológico podría experimentar una “remodelación” después de los 100 años, lo que podría contribuir a su excepcional longevidad. Estos estudios son fundamentales para comprender mejor cómo algunas personas logran vivir tanto tiempo con buena salud.
A medida que la ciencia avanza, se espera que más descubrimientos sobre la longevidad salgan a la luz, ofreciendo potenciales beneficios para la población en general, en términos de salud y calidad de vida a edades avanzadas.
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