Maricarmen Abascal, conocida por su destacada participación en la lucha contra los desahucios en España, ha fallecido a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón. Así lo ha anunciado el Sindicato de Inquilinas mediante un comunicado oficial. Abascal, quien fue desahuciada el 23 de septiembre de su hogar en el barrio del Retiro, había vivido en esa residencia durante setenta años.
Desahucio y lucha por la vivienda
En 2017, una empresa adquirió el piso de Abascal a un precio inusualmente bajo para el área, debido a su ocupación. A pesar de contar con una pensión de 1.400 euros mensuales, Abascal cumplió siempre con el pago del alquiler, que ascendía a un total de 500 euros mensuales, incluyendo las facturas. Sin embargo, en 2020, los nuevos propietarios le informaron que debía abandonar el apartamento, argumentando que el contrato de arrendamiento había sido subrogado dos veces: primero a su madre, y posteriormente a ella.
Intentos de desalojo y resistencia
Desde ese momento, Abascal enfrentó cuatro intentos de desalojo. Los propietarios rechazaron todas las ofertas que propuso para regularizar su situación, ya fuera ajustando el alquiler a la nueva exigencia de 1.600 euros mensuales o incluso comprando el apartamento. Estas acciones fueron el detonante de su protagonismo en la lucha contra los desahucios, convirtiéndose en un símbolo de resistencia.
El impacto de Maricarmen en el movimiento antidesahucios
El caso de Abascal no solo evidenció las dificultades enfrentadas por los inquilinos con contratos de renta antigua, sino que también puso de manifiesto la falta de protección legal para personas mayores que han vivido en sus hogares durante décadas. Su historia resonó entre muchos que enfrentan situaciones similares, movilizando a colectivos y organizaciones que defienden el derecho a una vivienda digna.
“Su valentía y perseverancia inspiraron a muchos en la lucha por la justicia social y el derecho a la vivienda”, expresó un portavoz del Sindicato de Inquilinas.
Legado y reflexiones finales
El fallecimiento de Maricarmen Abascal marca un momento de reflexión sobre el estado de los derechos de los inquilinos en España. Su caso ha sido un poderoso recordatorio de la importancia de una legislación más equitativa y de la necesidad de abordar las prácticas especulativas que afectan a los más vulnerables. Abascal deja un legado de lucha que continuará inspirando a quienes defienden el acceso justo a la vivienda.
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