Gaza enfrenta crisis sanitaria infantil tras seis meses de tregua

La Franja de Gaza enfrenta una grave crisis sanitaria infantil tras seis meses de tregua en el conflicto entre Israel y Hamás, según denuncian organizaciones como Médicos sin Fronteras y UNRWA. A pesar del alto el fuego establecido por la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, las condiciones de vida se deterioran debido al bloqueo israelí, que impide la entrada de ayuda humanitaria y la reconstrucción de infraestructuras. En un contexto de desempleo y escasez de recursos básicos, los niños son los más afectados, con un aumento alarmante de enfermedades y mordeduras de ratas en los campamentos de desplazados.

Más de seis meses han transcurrido desde que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la resolución 2803, la cual establecía un alto el fuego temporal entre Israel y Hamás bajo la supervisión de la “Junta de Paz” propuesta por Donald Trump. Aunque se esperaban avances significativos en la reconstrucción de Gaza y una mayor entrada de ayuda humanitaria, la situación en la región sigue siendo crítica. Actualmente, unas 800,000 personas viven en tiendas de campaña y refugios improvisados, con acceso limitado a servicios básicos como atención médica, agua y saneamiento, según Save The Children.

Crisis humanitaria y sanitaria

La situación de salud en Gaza es alarmante, con campamentos de desplazados plagados de ratas, chinches y piojos. La proliferación de enfermedades poco comunes en la región es un problema creciente, con una epidemia de sarna que se extiende rápidamente. Israel, permitiendo únicamente la entrada de camiones comerciales, ha restringido el acceso a productos esenciales, lo que ha resultado en la disponibilidad de productos no prioritarios, pero no de alimentos básicos como carne o pescado debido a la prohibición de faenar en la costa gazatí.

“Desde el mal llamado alto el fuego, lo único que ha mejorado es que los bombardeos ya no son constantes, aunque continúan”, afirmó Joan Tubau, coordinador general de Médicos Sin Fronteras para Palestina.

Escasez de recursos y productos esenciales

A pesar de los 600 camiones comerciales que ingresan a la región, la ayuda humanitaria sigue siendo insuficiente. El mercado local ofrece productos como cigarrillos y productos de lujo, pero escasean los productos médicos, humanitarios y gratuitos esenciales para los gazatíes. La población más vulnerable sigue luchando por obtener comida y agua suficientes para sobrevivir, mientras que los más pudientes encuentran formas de mantenerse.

Condiciones de vida y plagas

La acumulación de basura y la falta de combustible han derivado en una crisis sanitaria agravada por el calor del verano. Las condiciones de vida son deplorables, con plagas de insectos y roedores que aumentan el riesgo de enfermedades. La falta de agua potable y medicamentos en los hospitales complica aún más el panorama para los residentes de Gaza.

“Vemos un número importante de mordeduras de roedores; no en cifras ingentes, pero empiezan a llegar a los hospitales. Y hay una epidemia de enfermedades cutáneas, como la sarna, producto de unas condiciones paupérrimas”, añade el responsable de MSF.

Malnutrición y salud infantil

La malnutrición es otro problema grave en la región. Un informe de la oficina de coordinación humanitaria de la ONU OCHA indica que más de 82,000 niños menores de cinco años han sido examinados por malnutrición aguda, de los cuales 2,923 fueron admitidos para tratamiento. Además, más de 64,000 mujeres embarazadas y lactantes han sido evaluadas, y 2,147 reciben tratamiento por malnutrición.

“Continuamos viendo unos niveles de malnutrición inéditos en la Franja. Ahora, continuamos teniendo mujeres y niños malnutridos”, subraya Tubau.

Impacto económico y social

La población de Gaza enfrenta un panorama económico desolador, con pocas oportunidades laborales y salarios escasos. Aquellos que trabajan para ONG internacionales o para el Gobierno son los pocos que cuentan con un ingreso regular. Sin embargo, la mayoría de los habitantes viven en condiciones extremas, residiendo en edificaciones dañadas sin posibilidad de reparación debido a la falta de materiales de construcción.

“Tengo compañeros que están viviendo en sus casas con agujeros en el techo o en las paredes, sin cristales ni puertas, y no hay nada con lo que taparlo”, señala Raquel Martí de UNRWA.

Plan de paz en punto muerto

El plan de paz, que debería haber avanzado hacia el desarme de Hamás y la reconstrucción de Gaza, sigue estancado. La falta de progreso no solo mantiene a la región en un estado de precariedad, sino que también impide la entrada de ayuda humanitaria esencial para la recuperación de la población civil.

“No hay datos para el optimismo. Desde el alto el fuego ya no se asesina a cientos de personas diarias, solo se ha reducido el ritmo”, concluye Raquel Martí.

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Javier Rodríguez

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