Impacto del divorcio de padres en la probabilidad de separación propia

Un estudio reciente revela que el divorcio de los padres puede influir en la predisposición de sus hijos a experimentar una separación en el futuro. La investigación, respaldada por la psicóloga Alicia Álvarez García, se centra en cómo las dinámicas familiares y las experiencias vividas pueden dejar marcas epigenéticas que predisponen a ciertas vulnerabilidades emocionales. Aunque no se heredan directamente los traumas, sí existe una tendencia a repetir patrones aprendidos, lo que subraya la importancia del entorno y las relaciones familiares en la formación de estas conductas.

La investigación científica ha explorado si aspectos como los traumas, la propensión al divorcio o las conductas adictivas pueden tener un componente hereditario. Aunque nadie está predestinado a repetir las experiencias dolorosas de sus antepasados, la epigenética sugiere que existe una predisposición a desarrollar ciertas vulnerabilidades.

La carga de los traumas

La psicóloga Alicia Álvarez García, autora de “¿Cuánto pesa tu mochila?” y colaboradora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), sostiene que los traumas no se transmiten de generación en generación como si fueran objetos intactos. Según Álvarez García, lo que se hereda no es el trauma en sí, sino una predisposición a desarrollar trastornos como el estrés postraumático, así como respuestas aprendidas y dinámicas familiares frente a situaciones críticas. Algunos estudios sugieren que estas predisposiciones pueden transmitirse durante varias generaciones en animales, aunque en humanos el fenómeno es más complejo.

Julio Rodríguez, psicólogo y experto en genética, coincide en que las “herencias” emocionales no tienen nada de esotérico. Según Rodríguez, lo que se puede transmitir es una mayor o menor susceptibilidad a ciertos problemas, influenciada por una mezcla de factores biológicos, prenatales, familiares y sociales. No se heredan los traumas directamente, sino una predisposición a ciertas reacciones emocionales.

El papel de la epigenética

La epigenética juega un papel crucial en cómo se “almacenan” estas vulnerabilidades. La epigenética puede compararse con las anotaciones que hacemos en los márgenes de un libro. Aunque el texto original permanece intacto, estas notas pueden influir en su interpretación. Vivencias extremas pueden dejar “anotaciones” en nuestro sistema de regulación del estrés, pero estas no son permanentes y pueden ser modificadas o eliminadas.

«Si la genética no es determinista, la epigenética mucho menos. Lo que podemos hacer es borrar esas anotaciones», explica Rodríguez.

Para minimizar los riesgos de transmisión, es fundamental abordar los traumas de los padres, aprender a regular las emociones, construir relaciones de apego seguro y proporcionar un entorno estable para los hijos. Una generación puede recibir una vulnerabilidad y transformarla o detener su transmisión.

Divorcio y adicciones: ¿una cuestión genética?

La posibilidad de que exista un “gen del divorcio” es un tema recurrente, especialmente en redes sociales. Aunque algunos estudios sugieren una contribución genética moderada al riesgo de divorcio, esto no implica la existencia de un “gen del divorcio”. Según investigaciones, la heredabilidad del divorcio es del 21% en hombres y del 31% en mujeres.

Lo que realmente se hereda son rasgos de personalidad como la impulsividad o la búsqueda de sensaciones, que pueden influir en la probabilidad de divorcio o en la tendencia a desarrollar adicciones. Sin embargo, el entorno es crucial: la forma en que se educa a una persona, cómo aprende a gestionar conflictos y el ambiente en el que vive son factores determinantes.

«Quizá la mejor forma de ‘romper la cadena’ sea comprender que no podemos cambiar el pasado, pero sí lo que hacemos con él», concluye Rodríguez.

El legado de la Guerra Civil y la dictadura

Los acontecimientos históricos, como una guerra o una dictadura, también pueden dejar huellas en generaciones que no los vivieron directamente. En España, por ejemplo, la Guerra Civil y la dictadura franquista continúan siendo objeto de procesos de memoria que afectan a las generaciones actuales.

Estudios recientes en descendientes de personas represaliadas durante el franquismo describen cómo la falta de información y la falta de reconocimiento pueden prolongar los efectos de estos eventos a través de varias generaciones. Estas experiencias se transmiten a través de las familias, las instituciones y las narrativas sociales.

Compartir
Ana Martínez

Sobre la autora / el autor

1,571 artículos publicados

Periodista polivalente con vocación por el reporterismo. Comprometida con la información veraz y de calidad, cubre con rigor cualquier temática de la actualidad, desde lo local hasta lo global.

Ver todos los artículos

Comentarios

Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!

Deja un comentario

Los campos obligatorios están marcados con *. Tu dirección de correo no se publicará.