El incendio forestal en Castellón ha generado inquietud en la localidad de Azuébar, donde los vecinos han presenciado la rápida propagación de las llamas iniciadas en Soneja. Azuébar, un municipio con un entorno natural privilegiado, ha sido testigo de un evento similar hace casi cinco años, cuando un gran incendio obligó a evacuar a sus habitantes.
Evacuación y medidas de prevención
El actual incendio ha llevado nuevamente a la evacuación preventiva de los vecinos. Uno de los afectados, miembro de la Comunidad de Regantes, permaneció en el pueblo para supervisar el suministro de agua al depósito de extinción de incendios, instalado hace solo dos meses. Según explicó, 48 horas antes del inicio del fuego, un agente medioambiental había recargado el depósito, que había perdido parte de su contenido debido a la evaporación.
Un vecino que colaboró en las labores de evacuación indicó que esta se realizó sin inconvenientes, prestando especial atención a las personas mayores. Sin embargo, mencionó que algunas personas decidieron quedarse en sus casas, aunque estaban bajo control.
Desafíos en la lucha contra el fuego
La rápida propagación del incendio y la falta de respuesta efectiva han generado frustración entre los residentes. Un vecino expresó su malestar por la falta de consideración hacia el conocimiento local del terreno, que podría ayudar a evitar errores en las operaciones de extinción. El representante de la Comunidad de Regantes sugirió la reubicación del hidrante de bomberos a una zona menos transitada para mejorar la seguridad.
La complejidad del terreno ha dificultado las labores de extinción. A primera hora de la tarde, una unidad helitransportada llegó a la zona, pero los bomberos enfrentaron dificultades debido a la falta de caminos accesibles. Fue hasta las cuatro de la tarde cuando se reforzaron los medios aéreos para combatir el incendio.
Impacto en infraestructuras y comunicaciones
El incendio afectó el área opuesta a la montaña más cercana al centro urbano, en el Rincón de la Horca, donde se ubican repetidores y antenas de telecomunicaciones. A pesar de que el fuego llegó a sobrepasar esta zona, las comunicaciones telefónicas no se vieron interrumpidas, aunque se desconoce si la señal de televisión sufrió alguna afectación.
“Lo vemos venir, decimos lo que va a pasar, pero no nos hacen caso”, comentó un residente sobre la falta de respuesta ante sus advertencias.
El incendio de Castellón sigue representando un gran desafío para las autoridades y el personal de extinción, que continúan trabajando arduamente para controlar las llamas y minimizar los daños en la región.
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