Isora García, una destacada empresaria agrícola de Arico, Tenerife, representa la tercera generación de una familia dedicada al sector primario. Lidera Pitaber, una empresa que ha revolucionado la agricultura local con la introducción de la pitaya, un cultivo innovador que simboliza el futuro sostenible de la agricultura en la isla.
Inicio y consolidación del cultivo de pitaya
La trayectoria de García en la agricultura comenzó con un proyecto experimental que buscaba introducir la pitaya en Tenerife. Su padre, Bernardo García, fue uno de los agricultores pioneros en adoptar este cultivo en un invernadero vacío de 4.000 metros cuadrados. Durante cinco años, la familia estudió diversas variedades de pitaya, evaluando su crecimiento, floración y producción. Al finalizar el estudio, Bernardo García vio un futuro prometedor en este cultivo sostenible y de bajo consumo de agua. En 2010, la familia inició la producción intensiva, que ha crecido hasta abarcar 50.000 metros cuadrados.
Innovación ante la pérdida de rentabilidad
La decisión de cambiar del tradicional cultivo de tomate al de pitaya fue impulsada por la visión de Bernardo García. Previendo la disminución de la rentabilidad del tomate, la familia diversificó sus cultivos con plátanos y papayas antes de adoptar la pitaya, incluyendo productos como los pistachos, que representan un mercado interesante en España, donde se consume el 2,25% de los pistachos mundiales, pero se produce menos del 1%. Este nuevo enfoque, aunque arriesgado, se basó en la convicción de que con esfuerzo y dedicación, la innovación podría llevar al éxito. En 2015, crearon su propia comercializadora para mejorar la logística y el valor de su producto en el mercado, lo que resultó fundamental para el crecimiento de Pitaber.
Reinvención del campo tinerfeño
El Cabildo de Tenerife promovió en 2005 la introducción de la pitaya como parte de una iniciativa pionera en Europa. Dos décadas después, esta apuesta ha demostrado la capacidad del campo tinerfeño para reinventarse. García destaca la importancia de incorporar tecnología para mejorar la rentabilidad y la sostenibilidad, un enfoque que ha sido adoptado por las generaciones más jóvenes de agricultores. La pitaya no solo se adapta perfectamente al clima subtropical de Tenerife, sino que también requiere menos agua, lo que la convierte en un cultivo ideal para la región.
“Cuando vendemos fuera, lo que más nos enorgullece es que sea un producto de origen canario”, afirma Isora García.
Experiencia y aprendizajes en la especialización
Pitaber produce actualmente alrededor de 100.000 kilos de pitaya al año, experimentando con diversas variedades como reina, dragón, arena, king y fuego. García ha aprendido que la agricultura requiere paciencia y estudio, ya que la evaluación de nuevas variedades puede tardar años. Este proceso de observación y corrección ha sido clave para mejorar continuamente la producción.
El relevo generacional y el papel de la mujer
García, que pertenece a la tercera generación de agricultores en su familia, ve con optimismo el futuro generacional en el sector agrícola canario. Considera que es fundamental informar a los jóvenes sobre las oportunidades que ofrece la agricultura como negocio viable y fuente de calidad de vida. Además, destaca el creciente papel de la mujer en un sector tradicionalmente dominado por hombres, señalando que cada vez más mujeres se abren camino en la actividad rural.
Retos y proyecciones para el futuro
La pitaya es reconocida por sus propiedades nutricionales y está ganando popularidad en el mercado nacional. Para García, mantener la calidad y la identidad local de Pitaber es crucial para su crecimiento. Destaca la importancia del equipo de trabajo en la finca y el valor añadido de producir un producto de origen canario. La empresa se enfoca en continuar mejorando sin perder sus raíces.
La visión de García y su familia ha transformado no solo su empresa, sino también la percepción de lo que es posible en la agricultura de Tenerife. La pitaya, que florece de noche en los campos de Arico, simboliza un futuro prometedor para el sector agrícola de la isla.
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