El Gobierno de Italia ha decidido mantener los controles a los viajeros procedentes de España hasta al menos el 15 de agosto, desestimando así las advertencias del Ejecutivo español. Esta medida se tomó en respuesta a la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta desde Marruecos el pasado 30 de julio.
Postura del Gobierno Español
El Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez ha expresado su descontento a través de un comunicado oficial, donde se advierte que, de no levantarse los controles antes del 9 de agosto, España se verá obligada a tomar “medidas proporcionales” para proteger los intereses de sus ciudadanos. Según el Gobierno español, la reintroducción de estos controles afecta la movilidad de miles de pasajeros y genera inseguridad jurídica en un periodo crítico como el estival.
“La medida fue adoptada sin aviso previo, de forma unilateral y con argumentos que no se ajustan al Código de Fronteras Schengen ni a la realidad”, señala el comunicado del Gobierno.
Desde Moncloa, se argumenta que ninguno de los migrantes que accedieron a Ceuta la semana pasada puede entrar al espacio Schengen libremente, debido al régimen especial de la ciudad autónoma. Además, la mayoría de estos migrantes ya han sido retornados a Marruecos, según declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Datos Comparativos
España también ha señalado que Italia lidera en cruces irregulares dentro de la Unión Europea, según datos de Frontex, y ha incumplido con el Reglamento de Dublín desde 2022, lo que ha incrementado la presión migratoria en otros países comunitarios. A pesar de ello, España ha mantenido abiertas sus fronteras y ha mostrado solidaridad con Italia, acogiendo migrantes que llegaron a Lampedusa en 2023 y abriendo sus puertos para rescates en el Mediterráneo.
El Gobierno español considera la medida de Italia “injusta, contraria a los intereses de la Unión Europea y discriminatoria para los ciudadanos españoles”. Confía en que prevalezca el entendimiento entre países para evitar conflictos innecesarios.
Respuesta de Italia
Desde el Palacio Chigui, fuentes del Gobierno italiano han respondido que no aceptarán “ultimátums ni imposiciones del exterior” y que no tienen intención de modificar su decisión respecto a los controles. Estos se mantendrán hasta que se excluyan por completo los riesgos de seguridad y terrorismo para Italia, especialmente ante la posible nueva oleada migratoria en Ceuta el 15 de agosto.
“No tenemos intención, bajo ningún concepto, de revisar la decisión de suspender la aplicación del acuerdo de Schengen para los ciudadanos de terceros países procedentes de España, al menos hasta el 15 de agosto”, declararon desde el Gobierno italiano.
En este contexto, las tensiones entre ambos países reflejan la complejidad de gestionar la presión migratoria en Europa, y ponen de manifiesto las discrepancias en las políticas migratorias dentro de la Unión Europea.
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