En respuesta a las crecientes olas de calor extremo, Italia considera la posibilidad de utilizar catacumbas, búnkeres abandonados y antiguas canteras romanas como refugios climáticos temporales. Esta propuesta proviene de un grupo de científicos del Instituto Superior para la Protección y la Investigación Ambiental (ISPRA), quienes han completado un detallado inventario de los espacios subterráneos en Roma. El objetivo es evaluar si estos lugares pueden servir como oasis térmicos durante los meses de calor intenso.
Una red subterránea histórica
Italia se asienta sobre una vasta red de ambientes subterráneos, resultado de más de tres mil años de excavaciones. Estos espacios, que incluyen canteras romanas y catacumbas, mantienen una temperatura constante de 17 grados Celsius, proporcionando un alivio significativo del calor exterior. En el Parque de la Appia Antica, por ejemplo, los visitantes pueden experimentar esta diferencia térmica al descender solo unos metros bajo tierra.
Giuseppe Delmonaco, geólogo del ISPRA, destaca las características históricas de estos espacios subterráneos. “Roma es la única gran ciudad italiana con un inventario casi completo de cavidades antrópicas”, explica. Este inventario incluye más de 5.600 cavidades y 1.500 estructuras poligonales, utilizadas a lo largo de los siglos para diversos fines, desde necrópolis cristianas hasta búnkeres de la Segunda Guerra Mundial.
El proyecto de refugios climáticos
El proyecto, financiado con un millón de euros de fondos europeos, no se limita a Roma. Se planea ampliar las investigaciones a otras cuatro ciudades italianas: Catania, Palermo, Altamura y Cagliari. Sin embargo, el objetivo inicial es monitorear la estabilidad del suelo y la calidad del aire para evitar riesgos como derrumbes y la acumulación de gases nocivos como el radón.
Para garantizar la seguridad de estas cavernas subterráneas, los investigadores instalarán una red de sensores que medirán continuamente la concentración de radón, los niveles de dióxido de carbono, la humedad y la estabilidad estructural. Este monitoreo permitirá evaluar si estos espacios pueden ser seguros para el uso humano.
Desafíos y escepticismo
A pesar de la innovación de la propuesta, existen dudas tanto entre los ciudadanos como en las autoridades locales. Algunos guardaparques y funcionarios municipales plantean que antes de implementar esta idea, se deberían abordar otros problemas urbanos, como el tráfico vehicular en Roma. Además, cualquier uso de estos espacios requeriría licencias adecuadas, planes de evacuación y un mantenimiento constante.
“Es una idea del ISPRA que el ayuntamiento aún tiene que evaluar por completo”, comentan fuentes municipales al respecto.
Una respuesta al cambio climático
Mientras el proyecto avanza, la propuesta refleja una necesidad urgente de buscar soluciones innovadoras frente a un clima cada vez más hostil. Aunque la idea de vivir bajo tierra puede parecer distópica, podría proporcionar un alivio temporal a personas vulnerables o turistas afectados por el calor extremo. Este enfoque resalta cómo la ciencia moderna está recurriendo a soluciones del pasado para enfrentar los desafíos del futuro.
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