Gustavo Petro, primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, reconoció la victoria del ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien ganó por aproximadamente 250,000 votos de diferencia. Sin embargo, Petro sugirió que el proceso electoral en Colombia había sido “peruanizado”, aludiendo a irregularidades que, según él, explicaban su derrota. Este comentario se produjo mientras en Perú, Roberto Sánchez, candidato de la centroizquierda, también cuestionaba la legitimidad de la elección de Keiko Fujimori como nueva presidenta, alegando irregularidades en el voto de migrantes en diversas ciudades.
Tensiones en Colombia
Iván Cepeda, aspirante de la izquierda a suceder a Petro, aceptó los resultados y prometió una oposición “democrática, vigilante y constructiva” desde el senado. Cepeda advirtió que podría recurrir a la “resistencia y la desobediencia civil pacífica” si fuera necesario. En su interpretación de los resultados, Cepeda señaló a Estados Unidos y su entonces presidente Donald Trump por injerencia indebida en los asuntos internos de Colombia. Gustavo Petro respaldó estas acusaciones e involucró a Israel en presuntas manipulaciones informáticas, aunque sin proporcionar pruebas concluyentes.
“Denunciamos la abierta e indebida injerencia extranjera en los asuntos internos de Colombia, particularmente las intervenciones del presidente Donald Trump”, expresó Cepeda.
Petro manifestó su descontento, aunque reconoció que este malestar no tendría repercusiones legales ni inmediatas en las calles. Cuestionó por qué no se anulaban las elecciones en Colombia, sugiriendo que la intervención extranjera había sido clara y pública.
División política en Perú
En Perú, la situación es igualmente tensa. Roberto Sánchez no acusó a Estados Unidos, sino que señaló al Ministerio de Exteriores peruano, alegando que se había reducido la seguridad jurídica en el sistema de votación en el extranjero, lo que favoreció a Fujimori. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) anunció que el veredicto final del segundo turno del 7 de junio se conocería pronto, tras la revisión de las actas observadas.
Sánchez denunció un “fraude” por la eliminación de la obligatoriedad de digitalización y escaneo inmediato de actas, lo cual, según él, afectó la transparencia del proceso. Tanto el partido de Fujimori como los medios de comunicación criticaron su postura cambiante.
“Sánchez pide anular los votos de cerca de 300 mil peruanos que sufragaron legalmente desde el exterior, donde Keiko Fujimori ganó con amplitud”, indicó un editorial del diario El Comercio.
Perspectivas en la región
Los casos de Colombia y Perú anticipan un escenario similar en Brasil, donde las elecciones están programadas para octubre. Luiz Inácio Lula da Silva lidera ligeramente las encuestas frente a Flávio Bolsonaro. La presencia de Donald Trump en la escena política ha suscitado advertencias sobre una posible “colombianización” del proceso electoral brasileño, con expectativas de una contienda reñida y una postura más vocal del expresidente estadounidense.
Brasil se presenta como un país con una postura más independiente en una Sudamérica que se inclina hacia Washington, aumentando el interés por las dinámicas políticas en la región.
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