La relación entre la UEFA y la FIFA atraviesa un momento de tensión crítica. En recientes fechas, la UEFA ha expresado su desacuerdo con el plan propuesto por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para permitir la participación de inversores privados en la Copa del Mundo a través de una nueva entidad comercial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta medida permitiría agrupar los derechos comerciales del Mundial y del Mundial de Clubes, ofreciendo participaciones a inversores privados.
Reacción de la UEFA
La UEFA reaccionó rápidamente a la información revelada por un medio británico, emitiendo un comunicado categórico en el que manifestó su descontento con la iniciativa. “Esto traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar. La UEFA se lo toma muy en serio. Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol, así como ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos a quienes les preocupe el futuro de este deporte”, afirmó el organismo europeo.
“El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo”.
Preocupaciones de la UEFA
Según el plan, la FIFA mantendría el control mayoritario sobre la nueva entidad, mientras que los inversores privados serían accionistas minoritarios. Entre los interesados en participar figuran Thrive Capital, liderado por Joshua Kushner, con JP Morgan brindando asesoría financiera. El objetivo declarado del proyecto es atraer miles de millones de dólares para reinvertirlos en el desarrollo del fútbol. Sin embargo, la UEFA teme que la lógica empresarial detrás de esta propuesta pueda llevar a una expansión excesiva de las competiciones o incluso a reducir el intervalo de cuatro años entre los Mundiales para maximizar la rentabilidad.
Visión de la FIFA
La FIFA, por su parte, rechaza las acusaciones de que este plan equivalga a una privatización del Mundial. La entidad asegura que la nueva estructura afectaría únicamente a la gestión comercial de las competiciones, mientras que la gobernanza del fútbol, las decisiones deportivas y el calendario internacional seguirían bajo su control exclusivo. Además, la FIFA enfatiza que el proyecto solo avanzará si cuenta con el respaldo de las federaciones nacionales y la aprobación de su Consejo.
La postura de la UEFA refleja una preocupación más amplia sobre la dirección que está tomando el fútbol mundial bajo la dirección de Infantino, un tema que ha sido motivo de fricción entre ambos organismos en los últimos años. Este conflicto reciente señala un nuevo capítulo en la disputa por el control del negocio del fútbol a nivel internacional.
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