La salud y la longevidad, junto con el bienestar a lo largo de todas las etapas de la vida, están emergiendo como factores determinantes en la manera en que se consumen los alimentos. Expertos reunidos en la jornada Food & Beverage de IESE, en colaboración con la consultora Deloitte, destacan que la industria alimentaria se enfrenta a un desafío crucial: adaptar sus productos a las necesidades individuales de cada consumidor. Daniel Ramón, catedrático de Tecnología de Alimentos en la Universidad Cardenal Herrera-CEU, subraya que esta personalización se vuelve imprescindible debido a las diferencias en las necesidades nutricionales de los jóvenes y los adultos mayores.
La importancia de la personalización
Durante la 29ª jornada del IESE Food & Beverage realizada en Barcelona, Daniel Ramón destacó la importancia de la innovación en el sector alimentario, un sector que históricamente no ha sido tan dinámico en este aspecto. La necesidad de personalizar los alimentos para adaptarse a diferentes edades y condiciones de salud es una tendencia que se impone. “El sector alimentario está en una encrucijada similar a la que enfrentó Blockbuster, que no supo adaptarse a la competencia de nuevas plataformas como Netflix”, ilustró Elena Izquierdo, socia de Deloitte y moderadora del evento.
Macrotendencias y cambios en el consumidor
Junto a la salud y el bienestar, los expertos identifican varias tendencias clave que están redefiniendo el perfil y los hábitos de los consumidores. Estas incluyen el envejecimiento de la población, el impacto de las nuevas generaciones como la generación Alfa, y la diversidad creciente de los hogares.
Longevidad y el cliente sénior
El aumento en la esperanza de vida y la mejora en la calidad de vida han llevado a un consumidor mayor más activo y con mayor capacidad adquisitiva. Beatriz Santos, directora comercial de Eroski, destacó que el 27% de su clientela tiene más de 65 años y representa un 30% del gasto total. Este segmento de consumidores está evolucionando, especialmente con la inminente jubilación de la generación X, que muestra hábitos de compra diferentes, como una menor fidelidad a las marcas.
Generación Alfa y la influencia de la tecnología
Álvaro Justribó, fundador de Mazinn, explicó que los jóvenes nacidos después de 2010, que emergen como consumidores, priorizan la calidad de los ingredientes sobre la reducción de azúcares o calorías. Además, esta generación se ve influenciada por la inteligencia artificial y las redes sociales, cambiando su percepción de hábitos como el consumo de alcohol.
Diversidad en los hogares
Se proyecta que para 2044, la mitad de los hogares en España estarán compuestos por personas migrantes o hijos de migrantes, lo que influirá significativamente en los patrones de consumo. Estas familias, más jóvenes y numerosas, ya comienzan a influir en las decisiones de compra no solo de supermercados, sino también de tiendas de cercanía y especializadas.
La ‘consumerización’ de la sanidad
El auge de los suplementos alimenticios y las dietas alternativas refleja una creciente preocupación por la salud que se extiende al ámbito alimentario. Elena Izquierdo de Deloitte resaltó cómo la tecnología y los dispositivos de salud personal están motivando a los consumidores a cuidar más de su bienestar.
Aceleración de hábitos de compra
Beatriz Santos indicó que, paradójicamente, aunque hay más interés por la salud, el tiempo dedicado a comprar y cocinar está disminuyendo. Esto ha llevado a un aumento en el uso de tecnología para compras y en la adquisición de productos convenientes y de consumo rápido que facilitan la vida diaria del consumidor.
Innovación como respuesta
Frente a estos cambios, Daniel Ramón concluyó que la innovación en el desarrollo de nuevos productos y formatos es esencial para satisfacer las diversas necesidades de los consumidores. La segmentación en la alimentación, adaptada a diferentes etapas de la vida, es un camino con amplio potencial de desarrollo.
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