Mikel Merino, destacado centrocampista del Arsenal y figura clave en la selección española, ha compartido una carta conmovedora en ‘The Players’ Tribune’ donde narra su experiencia durante el atentado al autobús del Borussia Dortmund en 2017. Aquel evento, que pudo haber tenido consecuencias trágicas, dejó una huella imborrable en el futbolista navarro.
El atentado del Borussia Dortmund
El 11 de abril de 2017, el autobús del Borussia Dortmund fue blanco de un ataque con explosivos mientras se dirigía al Signal Iduna Park para un partido de la Liga de Campeones contra el Mónaco. Mikel Merino, entonces joven promesa del equipo alemán, recuerda el caos de aquel momento: “Hubo un ruido ensordecedor y luego el autobús casi vuelca. Vi sangre, humo y escuché gritos”. El atentado resultó en heridas para Marc Bartra, otro jugador español, y llevó a la condena de Sergej Wenergold a 14 años de prisión por intento de asesinato.
Un cambio de asiento providencial
Merino atribuye su supervivencia a un cambio de asiento casual. En su relato, menciona que normalmente se sentaba al lado de Bartra, donde impactó un trozo de metralla. Sin embargo, ese día optó por un asiento reclinable en la parte delantera debido a sus piernas cansadas. “Ese día, el asiento estaba vacío”, reflexiona, agradecido por la decisión que pudo haberle salvado la vida.
Trayectoria tras el atentado
Después del incidente, Mikel Merino permaneció una temporada más en el Dortmund antes de unirse al Newcastle en 2017. Su carrera lo llevó posteriormente a la Real Sociedad en 2018 y, finalmente, de regreso a la Premier League con el Arsenal en 2024. Durante este tiempo, ha cosechado importantes logros con la selección española, incluyendo la victoria en la Eurocopa 2024 y el reciente campeonato mundial.
Superación de una lesión crítica
Merino también enfrenta pruebas fuera del campo. Antes del Mundial, sufrió una fractura de estrés en el pie derecho. “Una parte de mí tenía miedo de no volver a jugar al fútbol nunca más”, confiesa. Consultó a varios especialistas, pero ninguno había visto una lesión similar. Sin embargo, decidió someterse a una operación para insertar tornillos en su pie, con el fin de asegurar su participación en el torneo.
Apoyo personal y profesional
El apoyo de su esposa, Lola, y del seleccionador Luis de la Fuente fue crucial durante su recuperación. “Cuando le conté a mi mujer lo que había dicho el doctor, fue cuando me derrumbé”, recuerda Merino. A pesar de la incertidumbre, De la Fuente confió en el compromiso del jugador: “Mucha suerte. Estaré pendiente de ti. Cuídate mucho, y cuida mucho a tu mujer”, le dijo el técnico, mostrando una confianza que Merino no olvida.
“Puse toda la carne en el asador. Me dijeron que me podían poner dos tornillos en el pie para darle sujeción. Y yo: ‘Venga, va, ponédmelos’”, relata Merino sobre su determinación para jugar el Mundial.
Con su historia de resiliencia, Mikel Merino demuestra una fortaleza que va más allá del campo de juego, enfrentando desafíos personales y profesionales con determinación y valentía.
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