Tres mujeres australianas han comparecido ante la justicia en Australia, donde enfrentan acusaciones de crímenes de lesa humanidad por sus presuntos vínculos con el Estado Islámico (EI). Estas mujeres regresaron al país después de haber permanecido en campamentos del noreste de Siria. Las acusaciones incluyen delitos de esclavitud cometidos durante el periodo del califato autoproclamado en Siria.
Detalles del caso
Las acusadas, identificadas como Kawsar Abbas, de 53 años, Zeinab Ahmad, de 31, y Janai Safar, de 32, forman parte de un grupo más amplio compuesto por cuatro mujeres y nueve menores que llegó a Australia el jueves. Según la cadena pública ABC, Abbas y Ahmad, que aterrizaron en Melbourne, enfrentan cargos de crímenes de lesa humanidad, los cuales pueden resultar en penas de hasta 25 años de prisión. Por su parte, Safar, llegada a Sídney, ha sido acusada de delitos relacionados con el terrorismo, con penas que podrían alcanzar los 10 años de cárcel.
Proceso judicial
Los abogados defensores de las mujeres detenidas en Melbourne han anunciado que solicitarán la libertad bajo fianza. Sin embargo, hasta que se celebre la audiencia, las acusadas permanecerán bajo custodia. Esta situación se da en un contexto donde más de 200 australianos, incluidos hombres, mujeres y niños, viajaron a Siria e Irak entre 2012 y 2019 para unirse al EI. Además, otras personas en Australia han sido acusadas de apoyar al grupo terrorista, ya sea mediante asistencia a combatientes en el extranjero o planificando atentados dentro del país.
Antecedentes y contexto
El Estado Islámico perdió su último bastión territorial en 2019 después de una campaña militar liderada por Estados Unidos y sus aliados. Desde entonces, muchas mujeres y niños han permanecido en Siria e Irak, principalmente en campos de refugiados, mientras que numerosos combatientes han sido encarcelados, ejecutados o se encuentran ocultos en áreas desérticas operando como células durmientes.
Repatriaciones anteriores
Australia ha repatriado previamente a menores huérfanos y a otros grupos de mujeres y niños desde Siria. Sin embargo, todavía hay decenas de ciudadanos australianos en estos campamentos. Las autoridades continúan monitoreando la situación en un esfuerzo por abordar los desafíos de seguridad nacional relacionados con el terrorismo islámico.
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