El avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) está generando crecientes preocupaciones sobre su impacto ambiental. Un reciente informe de las Naciones Unidas (ONU) ha revelado que los centros de datos, esenciales para el funcionamiento de esta tecnología, contribuirán significativamente al aumento de la contaminación. Según el documento, se prevé que para el año 2030 las emisiones de dióxido de carbono de estos centros alcanzarán los 400 millones de toneladas, una cifra comparable a las emisiones anuales de un país industrializado como el Reino Unido.
Consumo energético y de recursos hídricos
El informe de la ONU también destaca el considerable consumo de energía y agua por parte de los centros de datos. Estos complejos, que sustentan la infraestructura digital de la IA, requieren enormes cantidades de electricidad para operar ininterrumpidamente, estimándose que consumirán cerca de mil teravatios-hora (TWh) en 2030. Este consumo es equiparable al de Francia o al de 1.300 millones de personas en África subsahariana durante un periodo de cinco años.
Además, para evitar el sobrecalentamiento del hardware, los centros de datos utilizan sistemas de refrigeración que dependen de recursos hídricos. La ONU calcula que globalmente se emplearán alrededor de 9,3 billones de litros de agua en estos procesos, cantidad suficiente para abastecer las necesidades de agua potable de los 8.100 millones de habitantes del planeta durante aproximadamente 1,6 años.
Impacto desigual a nivel global
El informe de la ONU también subraya cómo la expansión de la IA está exacerbando las desigualdades entre países. Mientras que solo el 16% de las naciones posee la infraestructura necesaria para el desarrollo de la IA, Estados Unidos y China concentran el 90% de esta capacidad. Esta concentración tecnológica agrava la brecha digital, dejando a muchas naciones del sur global a cargo de lidiar con las consecuencias ambientales.
“La inteligencia artificial no es solo una tecnología digital, sino también un sistema material con un impacto medioambiental cuantificable”, señaló un representante de la United Nations University – Institute for Water, Environment and Health.
En este contexto, se ha lanzado EnvironmentGPT, una herramienta de IA generativa que proporciona respuestas basadas en los datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, mostrando el impacto ambiental de cada consulta realizada.
Efectos económicos y sociales
El dominio de la IA también tiene implicaciones económicas significativas. Según el informe, nueve de las diez empresas más valiosas del mundo están involucradas en inversiones relacionadas con la IA, destacando a gigantes estadounidenses como Nvidia, Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon, Broadcom, Tesla y Meta (Facebook).
Alfonso Valencia, profesor ICREA y director de Ciencias de la Vida en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, comentó que “la investigación aporta claridad y nos enfrenta con lo que es, sin duda, un enorme problema”. No obstante, advirtió que las proyecciones de la ONU podrían variar con mejoras en la eficiencia o cambios regulatorios.
Llamado a la concienciación
Verónica Bolón-Canedo, profesora titular en la Universidade da Coruña, enfatizó que el informe podría “ayudar a concienciar sobre un problema que la gente en general desconoce, con datos claros y evidencia”. Esta perspectiva invita a una reflexión crítica sobre el uso responsable de las tecnologías emergentes.
El informe de la ONU es un llamado a la acción para abordar de manera urgente los desafíos ambientales que plantea la expansión de la inteligencia artificial, considerando tanto su potencial transformador como sus implicaciones para la sostenibilidad global.
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