El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, anunció su dimisión del cargo este martes por la noche, al concluir su intervención en la Diputación Permanente del Congreso. La sesión se centró en el accidente ferroviario de Urda, ocurrido el pasado 28 de octubre, que resultó en 69 víctimas mortales.
«La decisión sobre mi futuro la tomé en los primeros minutos en los que se produjo la tragedia, en cuanto tuve conocimiento de ella, así se lo hice saber en primer lugar a mi familia», expresó Puente al anunciar su renuncia tanto al ministerio como a las listas electorales para los comicios generales del próximo 29 de noviembre.
Motivaciones detrás de la renuncia
Óscar Puente subrayó que su decisión se basa en principios de dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas del accidente. «Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año, por muy distintos que sean y tenga o no responsabilidad directa en ellos», explicó durante su intervención. Puente asumió la cartera en noviembre de 2023, hace tres años.
Declaraciones en el Congreso
Tras cuatro horas de debate en el Congreso, Puente utilizó su turno final para remarcar que el anuncio de su dimisión se realizó en el contexto más apropiado, en el recinto de la Soberanía Nacional. «Realizar las primeras pesquisas que nos ayuden a entender lo que ha sucedido mientras auxiliamos a las víctimas, adoptar las primeras medidas para resarcirlas y mejorar en la medida de lo posible la seguridad de nuestro sistema ferroviario en el corto plazo», afirmó el ahora exministro.
«No era esta sin duda la única decisión posible pero es la única que yo hubiera estado dispuesto a tomar», añadió sobre su renuncia.
Reflexiones personales
Puente manifestó que su decisión es «necesaria y positiva» ante las graves consecuencias del siniestro para las familias de los fallecidos y heridos. Agradeció el apoyo recibido y aclaró que no se trata de un drama desde su perspectiva, enfatizando que el verdadero drama es el que viven las víctimas y sus allegados. «Quiero que todos ellos sepan una cosa: sé que mi dolor no puede equipararse al suyo, pero después del suyo, ninguno es tan grande como el mío», concluyó.
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