El auto del juez Juan Carlos Peinado ha generado controversia al sugerir que los escoltas policiales que acompañan a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, podrían facilitar una hipotética fuga al extranjero. Esta afirmación se presenta como una respuesta a los argumentos del abogado de Gómez, Antonio Camacho, quien sostiene que la constante protección policial dificulta cualquier intento de evasión.
Argumentos del juez Peinado
Peinado argumenta que la presencia continua de agentes de seguridad no elimina el riesgo de fuga. Según el juez, los escoltas podrían, en un momento dado, colaborar activamente en un plan de evasión si recibieran órdenes de sus superiores jerárquicos. Esta posibilidad se utiliza como justificación para mantener medidas cautelares estrictas, como la retirada del pasaporte de Gómez y la prohibición de salir del país.
La protección policial bajo escrutinio
El juez destaca que la protección policial de la que goza Gómez podría volverse ineficaz si Pedro Sánchez deja de ser presidente, dado que su actual posición es “efímera y transitoria”. De este modo, Peinado subraya la hipótesis de que la seguridad brindada por los agentes podría no garantizar la comparecencia de Gómez ante la justicia.
Riesgo de fuga y posibles penas
El auto relaciona el riesgo de fuga con la gravedad de las penas a las que podría enfrentarse Gómez. Según Peinado, el “abanico punitivo” para las acusadas varía entre dos y dieciséis años de prisión. La posibilidad de una condena superior a dos años implicaría el ingreso en prisión, lo que, a juicio del juez, podría motivar a las acusadas a intentar evadir la justicia.
Acusaciones contra Cristina Álvarez
El juez también extiende su argumentación a Cristina Álvarez, asesora de Moncloa, quien ha estado asistiendo a Gómez. Según Peinado, Álvarez mantiene una “estrecha vinculación personal” con Gómez y dispone de medios similares para eludir la acción judicial.
Implicaciones políticas
El auto del juez introduce un elemento político al cuestionar la función de la escolta policial, que recientemente fue utilizada para proteger a Gómez de un “ambiente hostil” a la entrada de los juzgados. Peinado sugiere que esta misma protección podría facilitar una fuga, planteando así una paradoja en la situación de seguridad de la esposa del presidente.
Reflexiones finales del auto
Aunque el juez no presenta pruebas directas de un plan de fuga, sus inferencias destacan la necesidad de medidas cautelares estrictas. Esta postura convierte la escolta policial en un factor de riesgo más que en una garantía de control judicial, añadiendo una dimensión controvertida al proceso contra Gómez.
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