Investigadores de la Universidad de Viena han revelado que los perros domésticos tienen la capacidad de distinguir entre diferentes emociones humanas, como el miedo, la ira y la tristeza. Estos hallazgos fueron publicados en la revista iScience, donde se detallan los experimentos realizados con un grupo de canes expuestos a imágenes de rostros humanos.
Estudio de las emociones humanas
El equipo de investigadores llevó a cabo una serie de escáneres cerebrales en perros domésticos mientras estos observaban imágenes de rostros humanos con diversas expresiones emocionales. Los resultados mostraron que los perros no solo son capaces de reconocer la alegría, sino que también pueden distinguir entre emociones negativas como la ira, la tristeza y el miedo.
Reacciones cerebrales ante la felicidad
El estudio se centró inicialmente en la expresión de la felicidad, debido a su especial relevancia para los perros según investigaciones previas. Mientras los canes eran sometidos a escáneres, se les mostraron imágenes de personas con expresiones felices o neutras. Se observó que las expresiones felices activaron la corteza temporal y el núcleo caudado en los cerebros de los perros, regiones relacionadas con el procesamiento cognitivo superior y el sistema de recompensas.
“Los rostros humanos felices pueden tener un significado emocional para los perros”, explicó Laura Cuaya, coautora del estudio de la Universidad de Viena.
Diferenciación de emociones negativas
Los investigadores utilizaron técnicas de aprendizaje automático para analizar cómo el cerebro de los perros respondía no solo a la felicidad, sino también a la ira, el miedo y la tristeza. Descubrieron que, aunque la red formada por la corteza temporal y el núcleo caudado reaccionaba exclusivamente a la felicidad, existían patrones cerebrales distintos que permitían diferenciar entre las otras emociones negativas.
Implicaciones del estudio
El hallazgo de que los perros pueden distinguir entre emociones negativas específicas ofrece una nueva perspectiva sobre su capacidad emocional y cognitiva. Sin embargo, esto no implica que los perros experimenten estas emociones de la misma manera que los humanos. Además, en situaciones reales, los perros dependen de más señales, como el lenguaje corporal, los tonos de voz y los olores, para interpretar las emociones humanas.
Perspectivas futuras de investigación
El equipo de la Universidad de Viena planea continuar investigando cómo los perros procesan las señales emocionales de su entorno y compararlas con el procesamiento humano. Esta línea de investigación podría proporcionar una comprensión más profunda de la interacción emocional entre humanos y perros.
Los perros estudiados provenían de hogares cariñosos, lo que puede influir en la manera en que interpretan las señales humanas. En contraste, los perros callejeros pueden desarrollar diferentes estrategias de interpretación debido a su entorno social distinto.
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