La carretera del Alpe d’Huez es un testimonio de la historia del ciclismo. Con sus 21 curvas y 31 nombres, cada ganador de etapa en esta icónica estación de esquí se convierte en parte de su legado. El primer final en alto fue inaugurado por Fausto Coppi en 1952. Este viernes, Tadej Pogacar buscará igualar a leyendas como Bernard Hinault, al aspirar a su victoria número 11 en el Tour, un récord compartido con Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Miguel Indurain.
El legado de Marco Pantani
Marco Pantani, conocido como el “Pirata”, dejó una huella imborrable en Alpe d’Huez. En 1995, estableció el récord de ascenso con un tiempo de 36 minutos y 50 segundos, manteniendo una velocidad media de 22,5 kilómetros por hora. Este registro sigue siendo inigualado, incluso más de tres décadas después. También conquistó la cima en 1997, subiendo en 36 minutos y 55 segundos, en una etapa que comprendía 200 kilómetros.
Pantani también posee el tercer mejor tiempo de ascenso, logrado en 1994, con un crono de 37 minutos y 15 segundos. Durante esa jornada, Roberto Conti ganó desde una fuga. Estos tiempos reflejan la era más oscura del ciclismo, con Lance Armstrong siendo el segundo más rápido, completando la subida en 37 minutos y 36 segundos durante la cronoescalada de 2004.
La nueva generación en Alpe d’Huez
La generación actual de ciclistas, conocida por batir récords de velocidad, ha tenido pocas oportunidades de enfrentarse al desafío de Alpe d’Huez. En el Tour de 2022, el pelotón permitió que la victoria fuera para Tom Pidcock, mientras Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard coronaban en 39 minutos y 8 segundos, junto a Geraint Thomas.
Pogacar ha destacado tres puertos como los más icónicos del Tour: Mont Ventoux, Tourmalet y Alpe d’Huez. Tras batir récords en Mont Ventoux y Tourmalet, ahora centra su atención en Alpe d’Huez. La expectativa es alta entre los aficionados, que ya han comenzado a congregarse en masa.
Expectativa y seguridad en el evento
Se espera que un millón de espectadores se reúnan para presenciar el ascenso de este año, una cifra comparable a la registrada en 2013. Debido a la alta afluencia, las autoridades han cerrado el tráfico vehicular en la ruta tradicional hacia la cima. Este cierre busca garantizar la seguridad de los ciclistas y espectadores, en un ambiente que promete ser festivo y emocionante.
El recuerdo del accidente de Vincenzo Nibali en 2018, provocado por la multitud y una bengala, sigue presente. Los organizadores han advertido sobre los riesgos de una afluencia masiva, con el objetivo de evitar incidentes similares.
“El ambiente es irrespirable”, describió ‘L’Equipe’ en su portada tras el incidente de 2018.
El desafío para Pogacar no solo es superar el legado de Pantani, sino hacerlo en un entorno donde la seguridad y el espectáculo se entrelazan. Los aficionados esperan con ansias ver si el esloveno puede dejar su huella en una de las etapas más emblemáticas del ciclismo.
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