España enfrenta una cumbre de la OTAN bajo la sombra de las recientes declaraciones de Donald Trump, quien ha criticado reiteradamente al país por su compromiso con el gasto militar. En su discurso conmemorativo de los 250 años de Estados Unidos, Trump hizo referencia a la victoria estadounidense en la guerra hispano-estadounidense de 1898, utilizando este episodio histórico para cuestionar la contribución de España a la Alianza Atlántica.
Ataques verbales de Trump
En su discurso, Trump rememoró la derrota española en Cuba y el subsiguiente Tratado de París, señalando que España no se ha comprometido a gastar un 5% de su PIB en defensa antes de 2035. “Los españoles son miembros de la OTAN, pero no muy buenos miembros”, expresó Trump, sugiriendo que España debe aprender a contribuir más significativamente a la seguridad colectiva.
“La victoria de los Rough Riders en la ciudad de San Juan de Cuba condujo directamente al derrumbe del frente español. ¡Ah, los españoles! No se están portando bien, pero aprenderán”, afirmó Trump.
Respuesta de España
Desde el Gobierno español, se ha reiterado que el enfoque no debe centrarse exclusivamente en el gasto, sino en las capacidades militares reales que se desarrollan. Fuentes de Moncloa destacan que “en ocho años, España ha triplicado la inversión en defensa y ha duplicado el número de soldados desplegados en misiones de la OTAN”. Además, durante 2024 y 2025, España incrementó su inversión en defensa en 10.896 millones de euros.
Compromisos y desafíos
En la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya el año pasado, los 32 aliados acordaron aumentar el gasto en defensa hasta el 3,5% y el de seguridad hasta el 1,5% en una década. España, aunque respaldó la declaración final, ha propuesto alcanzar los objetivos de capacidad militar acordados gastando un 2,1% del PIB. Este enfoque ha sido reconocido por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien afirmó que España tiene la flexibilidad de determinar su propio camino soberano para cumplir con los objetivos.
El papel de Turquía
En este contexto, Recep Tayyip Erdogan podría desempeñar un papel crucial como mediador entre España y Estados Unidos. Turquía valora el apoyo político de España contra las guerras en Gaza e Irán, y la presencia de baterías de misiles Patriot españolas en territorio turco ha sido un factor importante en la protección del espacio aéreo turco. Este apoyo ha sido reconocido por Erdogan, lo que podría facilitar el diálogo entre las delegaciones española y estadounidense en Ankara.
Declaraciones del embajador de EEUU
Matthew Whitaker, embajador de Estados Unidos ante la OTAN, ha intentado aliviar las tensiones, asegurando que la cumbre no se convertirá en un enfrentamiento personal entre Trump y Sánchez. Si bien reconoció el descontento de Trump por el acceso denegado a las bases de Rota y Morón durante la operación contra Irán, también admitió que “lo más importante son las capacidades, no solo gastar dinero”, lo que supone un reconocimiento de la postura española.
Con estos antecedentes, la cumbre de Ankara podría ser un escenario complejo para España, que deberá navegar entre las presiones para aumentar su gasto militar y su enfoque de optimizar las capacidades defensivas.
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