Sant Antoni: el auge del ‘gas de la risa’ preocupa a los vecinos

Vecinos y comerciantes de Sant Antoni, en Barcelona, expresan su creciente preocupación por la venta desenfrenada de óxido nitroso, conocido como el ‘gas de la risa’, en el paseo marítimo y el casco urbano. A pesar de las constantes denuncias, la aparente inacción de las autoridades ha dejado a la comunidad sintiéndose impotente ante el aumento de esta actividad ilegal, especialmente durante las noches. La frustración aumenta mientras los vendedores operan con impunidad, afectando la convivencia en una zona frecuentada por familias y turistas.

En el barrio de Sant Antoni, la creciente venta y consumo del óxido nitroso, conocido popularmente como “gas de la risa”, ha generado una notable preocupación entre los vecinos y comerciantes. Las quejas se centran en la aparente impunidad de los vendedores que operan en las calles y el paseo marítimo, donde el gas se ofrece de manera abierta, especialmente durante la noche.

Preocupación de vecinos y comerciantes

Mía Scapolano, gerente del restaurante Palapa, describe la situación con frustración: “Los vendedores se sientan en bancos y hacen señas a los clientes. Se lo decimos a la policía, pero dicen que no pueden hacer nada”. Este sentimiento de impotencia es compartido por muchos comerciantes de la zona. Alejandra Romero, encargada de Supermarket Xanadú, comenta: “No he visto que tomen medidas. La policía pasa, lo ve y no hace nada”.

“Es cada año lo mismo. Le ofrecen a todo el mundo. Hay gente tirada por el suelo con las botellas al lado de familias con niños”, mencionan dependientas de un establecimiento que prefieren mantener el anonimato.

Los residentes expresan su preocupación por la falta de acciones efectivas para controlar la venta del gas. Tania Marí, encargada del Bay Bar, critica: “No toman ninguna medida. Dicen pero no hacen”.

Impacto en la comunidad y el medio ambiente

El consumo de óxido nitroso no solo afecta a la imagen del barrio, sino que también representa un problema medioambiental. Los globos utilizados para inhalar el gas, así como las botellas vacías, se acumulan en las calles y playas, lo que complica su reciclaje. Vecinos como Raquel, de Souvenirs Nebot, evitan llevar a sus hijos al paseo marítimo debido al consumo visible del gas.

“Hay globos por todas partes, muchas veces acaban en el mar. Es un asco”, señala una vecina de la zona, haciendo referencia a la contaminación que esto genera.

Propuestas para el control del gas

Conchi Romero Álvarez, junto con asociaciones de vecinos y otras organizaciones locales, ha solicitado a la Delegación del Gobierno en Illes Balears que el óxido nitroso sea clasificado como estupefaciente. Esto permitiría un mayor control sobre su compraventa y sanciones más severas.

“En Inglaterra, Países Bajos y algunos estados de Estados Unidos ya se reconoce como estupefaciente debido a sus graves consecuencias para la salud cuando se usa recreativamente”, explica Romero.

Además, Romero destaca los desafíos de legislar sobre el uso del gas dado que también tiene aplicaciones legítimas en la cocina y la odontología. Sin embargo, su propuesta busca establecer un registro para los usuarios profesionales, similar al que existe para otros productos regulados.

Acciones en curso

Romero celebra los avances logrados hasta ahora, con dos proposiciones no de ley aprobadas, una enfocada en la salud pública y otra en el medioambiente. “Parece que el Govern está interesado en hacer algo al respecto”, comenta, mientras esperan una cita con la Delegación del Gobierno para avanzar en sus propuestas.

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María García

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Periodista con más de diez años de experiencia en redacción digital. Apasionada por el periodismo de datos y la narrativa multimedia, cubre desde actualidad nacional hasta tendencias culturales e internacionales.

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