Sequía en Hungría amenaza funcionamiento del último reactor nuclear soviético

La sequía histórica que azota a Hungría pone en jaque el funcionamiento del último reactor nuclear de origen soviético, ubicado en la planta de Paks, que provee la mitad de la electricidad del país. Gracias a un leve aumento en el nivel del Danubio, se ha evitado el cierre de la planta, mientras el primer ministro Péter Magyar responsabiliza a su predecesor, Víktor Orbán, por no haber diversificado las fuentes energéticas, dejando al país vulnerable a la actual crisis.

La sequía que afecta a Hungría ha puesto en riesgo el funcionamiento del último reactor nuclear soviético del país, ubicado en la planta de Paks. Esta planta, que genera aproximadamente la mitad del consumo eléctrico de Hungría, ha podido continuar operando gracias a un leve incremento en el nivel del río Danubio, lo que ha garantizado el suministro de agua necesario para su refrigeración.

El aumento del nivel del Danubio, aunque ligero, ha sido crucial para evitar el cierre total del reactor. En un mensaje dirigido a la nación, el primer ministro Péter Magyar agradeció a los ciudadanos por sus esfuerzos para reducir el consumo eléctrico en medio de la crisis energética actual. Magyar responsabilizó a su predecesor, Víktor Orbán, por la situación debido a la falta de diversificación energética y la dependencia de la planta de Paks.

Impacto de la sequía en Hungría

La sequía ha dejado al descubierto monumentos históricos en Budapest, donde la falta de agua ha expuesto explosivos de la Segunda Guerra Mundial. Las autoridades han tenido que proceder a su desactivación, lo que ha resultado en cortes parciales de tráfico en la capital. A pesar de la gravedad de la situación, el gobierno de Magyar ha asegurado que no se implementarán restricciones obligatorias al consumo privado ni empresarial.

El actual mandatario asumió el poder en mayo con el objetivo de revitalizar la democracia y la economía húngara, promoviendo el desarrollo de fuentes de energía renovables, especialmente parques eólicos, para reducir la dependencia nuclear del país.

Situación en Europa del Este

Hungría no es el único país afectado por la sequía y la dependencia de la energía nuclear. En Rumanía, uno de los reactores de la central de Cernavodă ha sido desactivado debido a la falta de agua para su enfriamiento. Esto ha dejado a Bucarest sin iluminación nocturna en su centro monumental, destacando la necesidad urgente de reducir el consumo eléctrico.

Desafíos logísticos en el Danubio

Los efectos de la sequía se extienden a lo largo de los 2,850 kilómetros del río Danubio, afectando el transporte fluvial. En ciertos tramos, las embarcaciones deben reducir su carga a entre un tercio y la mitad de lo habitual, lo que incrementa los costos y el impacto ambiental.

Descubrimientos arqueológicos

La sequía también ha desenterrado reliquias históricas en Hungría, como barcos de guerra nazis hundidos en 1944 y fósiles arqueológicos. Recientemente, se descubrieron un explosivo de la Segunda Guerra Mundial y una bala de cañón del siglo XIX, lo que llevó a realizar operaciones de desactivación que afectaron el tráfico en los puentes y calles adyacentes de Budapest.

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Ana Martínez

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