El reciente terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto ha dejado una estela de devastación que exige una revisión urgente de las estrategias de reconstrucción en el país. La ciudad de Cali, una de las más afectadas, ha sido el epicentro de esfuerzos para evaluar y sanar las heridas infligidas por el sismo. Eimar Sandoval, profesor de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle, lidera un equipo que colabora con las autoridades locales para evaluar los daños en las edificaciones.
Evaluación de Daños en Infraestructuras
En Cali, el panorama tras el terremoto es desolador. Edificios con muros agrietados y escaleras intransitables son una imagen común. Sandoval y su equipo, equipados con cascos y herramientas, se encargan de inspeccionar estructuras para determinar la gravedad de los daños. Aunque en algunos casos las estructuras principales han resistido, la habitabilidad sigue siendo un problema debido a riesgos secundarios como el colapso de muros internos.
La tragedia en Cali ha cobrado 154 vidas, casi la mitad de los 331 fallecidos en todo el país. Además, se reportan más de 1.500 heridos, de los cuales 148 permanecen hospitalizados, y 22 personas continúan desaparecidas. La reconstrucción representa un desafío monumental tanto en términos humanos como materiales.
Desafíos de la Reconstrucción
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el sismo ha afectado a 193.011 familias, dañando 187.839 viviendas y destruyendo 33.395. El gobierno colombiano estima que la reconstrucción demandará unos 30 billones de pesos (aproximadamente 8.250 millones de euros) y podría extenderse entre dos y cuatro años.
El equipo de Sandoval advierte sobre la importancia de transformar el desastre en aprendizaje para evitar futuras catástrofes. “Reconstruir sobre el mismo suelo y con los mismos métodos es invitar a que el desastre se repita”, señala Sandoval, subrayando la necesidad de nuevas estrategias de construcción y planificación urbana.
Foco en las Estructuras Esenciales
El impacto del terremoto no se limita a las viviendas. A nivel nacional, se han visto afectadas 473 vías, 76 puentes vehiculares, 121 acueductos, 377 centros de salud y cinco aeropuertos. La integridad de estas infraestructuras es crucial, ya que su colapso puede agravar aún más la situación post-sismo.
Sandoval resalta que muchos de los daños más significativos se encuentran en áreas con suelos blandos, que amplifican las ondas sísmicas. Un ejemplo significativo es la zona del Cañaveralejo en Cali, reconocida como vulnerable desde 2005. Allí, 23 de los 31 edificios colapsados se ubicaban en terrenos poco adecuados para construcciones sismorresistentes.
Actualización de Normativas y Planificación
La respuesta al terremoto también incluye el análisis de las normativas de construcción vigentes. Colombia introdujo su primera norma sismorresistente en 1984, con actualizaciones en 1998 y 2010. Evaluar cómo estas regulaciones se aplicaron en las estructuras colapsadas es esencial para entender las fallas y planificar mejor el futuro.
“Si colapsaron estructuras construidas después de 2010, estaríamos en graves problemas”, advierte Sandoval.
Hacia un Nuevo Mapa de Riesgo
La experiencia de un terremoto real proporciona datos valiosos para mejorar las políticas de prevención. Sandoval y su equipo, en colaboración con la Alcaldía de Cali, están trabajando en la actualización de la microzonificación sísmica de la ciudad. Este proceso incluye nuevos estudios de campo y análisis de suelos para refinar el mapa de riesgo, asegurando que la ciudad esté mejor preparada para enfrentar futuros eventos sísmicos.
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