El delantero iraquí Aymen Hussein, nacido en Hawija en 1996, se enfrenta a desafíos personales mientras brilla en el escenario internacional del fútbol. A pesar de los obstáculos, Hussein continúa destacándose por sus logros deportivos, incluyendo un gol crucial que aseguró la clasificación de Irak para el Mundial y un tanto en el empate temporal contra Noruega. Sin embargo, su trayectoria está marcada por un pasado tumultuoso en un distrito controlado por el ISIS, donde sufrió la pérdida de su padre, un oficial del ejército iraquí, asesinado por Al Qaeda durante un ataque en Bagdad en 2008. Este lunes, Hussein buscará anotar nuevamente frente a la poderosa selección de Francia en el Estadio Filadelfia.
La tragedia familiar de Hussein
El entorno de Hussein fue profundamente afectado cuando el Estado Islámico tomó el control de su zona residencial hace doce años. Hussein vivió bajo los constantes bombardeos de la Coalición Internacional contra el Estado Islámico, encabezada por Estados Unidos, y se enfrentó a la violencia generada por partidarios de Sadam Husein. Su padre, amenazado por los islamistas, falleció trágicamente cuando Hussein tenía apenas doce años. La historia familiar del futbolista se complicó aún más cuando su hermano, un agente de policía, fue secuestrado en su propia casa en 2014 y continúa desaparecido desde entonces.
“Nadie sabe realmente la historia de lo que le pasó exactamente. No es la primera historia de mi familia y, probablemente, no será la última”, declaró Hussein a Associated Press.
De refugiado a estrella del fútbol
En 2014, tras el secuestro de su hermano, la familia de Hussein se refugió en Kirkuk. A pesar de las adversidades, Hussein perseveró en su carrera futbolística. “Si dejo el fútbol, no cambiaría nada. No recuperaría ninguna de las cosas que he perdido. Es más, doy gracias a Dios por mi situación. En mi casa tengo paredes. Muchos de los iraquíes desplazados viven en tiendas de campaña”, expresó el delantero del Al-Karma.
Hussein se destacó como el autor del gol que llevó a Irak a los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Hasta ahora, ha anotado 34 goles en 96 partidos internacionales, contribuyendo a que Irak participe en su segundo Mundial después de una ausencia de cuarenta años. Aunque la alegría de marcar ante Noruega fue breve debido a la derrota 1-4, Hussein celebró efusivamente su gol de empate.
Contratiempos y controversias
La llegada de Hussein a Estados Unidos para el Mundial no estuvo exenta de complicaciones. Un error administrativo causó una confusión sobre su identidad, lo que resultó en su retención por siete horas y la revisión de su teléfono móvil por parte de las autoridades. Tras aclarar el malentendido, se reincorporó a su equipo.
Hussein también vivió un incidente llamativo durante la Copa Asiática de 2024. En el partido contra Jordania, celebró un gol sentándose en el campo y simulando que comía hierba, un gesto que el árbitro interpretó como una provocación y que le valió una segunda tarjeta amarilla y la expulsión.
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