Con el inicio de la vendimia en regiones como Penedès y Costers del Segre en Catalunya, los viticultores enfrentan una situación crítica debido a la falta de compradores para sus uvas. Algunas bodegas, incluidas las de gran renombre, han optado por reducir o detener completamente sus compras, lo que ha generado preocupaciones sobre un posible “estoc dramático de producto”. Según David Sendra, responsable del sector en Unió de Pagesos, la reducción del interés por parte de las bodegas ha provocado una caída significativa en los precios.
Este escenario ha llevado a los productores a organizar una tractorada entre Vilafranca del Penedès y Sant Sadurní d’Anoia, exigiendo medidas de apoyo para un sector que lucha por recuperarse. A pesar de haber superado años de sequía, la baja demanda de vino y cava ha resultado en que muchos agricultores no encuentren compradores para una parte considerable de su cosecha. En zonas como el Priorat, se estima que hasta un 25% de la producción podría quedar sin salida comercial.
Medidas urgentes para evitar el abandono del cultivo
Sendra destaca la urgencia de tramitar las ayudas presentadas por la Generalitat, afirmando que es crucial evitar el abandono de tierras, lo que podría aumentar el riesgo sanitario debido a la falta de control de plagas. También subraya la necesidad de implementar un programa de ayudas para el arranque voluntario de viñas, brindando compensaciones a aquellos viticultores que deseen dejar el sector. Esta estrategia ya ha sido adoptada en otros países, como Francia.
Apoyo de la Generalitat al sector vinícola
El 1 de julio, tras reunirse con el sector, la Generalitat lanzó un paquete de medidas extraordinarias, según anunció el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig. Estas medidas, que incluyen un plan de choque de nueve millones de euros, buscan reducir los excedentes de producción y estabilizar el mercado.
- Un total de 3,6 millones de euros se destinarán a ayudas para la cosecha en verde.
- Otros 5,4 millones de euros se asignarán a la destilación de crisis, permitiendo que el alcohol derivado de las uvas se utilice para fines industriales, sanitarios o energéticos.
Estas acciones tienen como objetivo proteger la renta de los viticultores, quienes han acogido favorablemente las medidas. David Sendra resalta la importancia de que la denominación de origen (DO) Cava también haya sido incluida en el programa de ayudas, lo que representa un alivio significativo para muchos proveedores.
“Son dos medidas que el sector lleva tiempo reclamando y que, en esta ocasión, están más que justificadas”, expresó Sendra.
La situación de los viticultores catalanes refleja un desafío que se extiende más allá de las fronteras regionales, en un contexto donde los cambios en los hábitos de consumo y las adversidades climáticas han colocado al sector en una etapa crítica. La respuesta gubernamental y la movilización del sector serán determinantes para mitigar el impacto de esta crisis.
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