El Mar Menor ha vuelto a convertirse en un punto de encuentro para diversas voluntades, seis años después de que comenzara la iniciativa conocida como el Abrazo al Mar Menor. Este evento, que busca resaltar la importancia de proteger la laguna y su reconocimiento legal, ha reunido nuevamente a cientos de personas en un acto simbólico de unión alrededor de la costa.
El Abrazo al Mar Menor: Un gesto simbólico y reivindicativo
Julia Albaladejo, representante de la asociación Amarme, destacó la continuidad de esta acción afirmando: «Mantenemos nuestra defensa a la laguna, a sus derechos, a su personalidad jurídica, a un mar vivo». Este año, la convocatoria logró la participación de 117 colectivos y 53 cadenas humanas de diferentes partes del mundo, todos comprometidos con la causa de proteger el Mar Menor.
«Solo hay que cumplir con la legislación vigente, sobre todo con la personalidad jurídica del Mar Menor», señaló Albaladejo.
El evento de este año marcó la sexta edición de este abrazo simbólico, donde cientos de bañistas formaron un círculo en la playa, expresando su apoyo y compromiso con la conservación del ecosistema de la laguna. Además, se celebró la quinta edición del Abrazo al Agua, bajo el lema: «Todas las aguas son la misma agua y todos los mares son el mismo mar».
Preocupaciones y desafíos actuales
Albaladejo expresó su inquietud por la posible normalización del deterioro de las aguas del Mar Menor, alertando sobre la falta de memoria respecto a cómo eran anteriormente y el desinterés que podría manifestarse entre las generaciones más jóvenes. La dirigente mostró su tristeza al señalar que visitantes de fuera de la región parecen valorar más los esfuerzos de conservación que muchos residentes locales.
El caso del Mar Menor ha despertado el interés académico internacional, atrayendo a estudiantes de otros países que estudian el impacto ambiental y la personalidad jurídica de la laguna. En la última edición del Abrazo participaron estudiantes de diversas localidades de España y México, quienes investigan las consecuencias del daño ambiental en zonas costeras.
Participación internacional y social
Grupos de jóvenes de diversas procedencias, junto con refugiados acogidos por la Fundación Cepaim, se sumaron a la convocatoria, portando pancartas con lemas como «Con el nitrato no hay trato» y «Sin mar no hay playa». Esta participación subraya la preocupación global por el Mar Menor y la necesidad de acciones concretas para su protección.
Desde La Manga hasta La Puntica, incluyendo la costa sur de la laguna, se formaron largas cadenas humanas de bañistas. Los participantes enviaron un mensaje claro sobre la importancia de preservar este valioso recurso natural.
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