40 años del Arroz de Calasparra: un cultivo emblemático y destacado

La Denominación de Origen Protegida Arroz de Calasparra celebra este año su 40 aniversario, destacándose como el primer arroz del mundo en recibir este prestigioso reconocimiento. En un evento marcado por la tradición y la calidad, la DOP ha sido galardonada con la Medalla de Oro de la Región de Murcia y cuenta con el respaldo del Rey Felipe VI, quien ha aceptado la Presidencia de Honor de los actos conmemorativos. Las variedades de arroz Balilla x Sollana y Bomba, cultivadas en cerca de mil hectáreas, mantienen su reconocimiento por su capacidad para realzar sabores y su versatilidad en la gastronomía tanto nacional como internacional.

La Denominación de Origen Protegida (DOP) Arroz de Calasparra conmemora este año su 40 aniversario, un hito que subraya su posición como pionero mundial al ser el primer arroz en obtener tal reconocimiento. Este aniversario se celebra de manera destacada, con dos eventos significativos: la reciente concesión de la Medalla de Oro de la Región de Murcia, que reconoce el esfuerzo continuo de agricultores, molinos, técnicos e instituciones, y la aceptación del Rey Felipe VI como Presidente de Honor en los actos conmemorativos.

Un legado de calidad y tradición

Desde su creación, la DOP Arroz de Calasparra ha garantizado el origen y la calidad de su producto, preservando un método de cultivo que ha perdurado a lo largo del tiempo. La tradición, sostenibilidad y excelencia siguen siendo los pilares fundamentales de su producción, lo que ha consolidado la confianza tanto de familias como de chefs reconocidos a nivel nacional e internacional.

Variedades emblemáticas

El arroz de Calasparra se destaca por sus dos variedades de grano redondo: Balilla x Sollana y Bomba. Esta última es especialmente apreciada en la gastronomía por su capacidad para absorber sabores manteniendo su textura, lo que la convierte en la elección ideal para platos como paellas, el caldero del Mar Menor, arroces melosos, y diversas guarniciones y postres.

Un cultivo arraigado al territorio

El éxito del arroz de Calasparra está intrínsecamente ligado a su entorno geográfico. Se cultiva en áreas montañosas y se riega con las aguas frescas y limpias del río Segura y su afluente, el río Mundo. Este flujo constante evita el estancamiento y, junto con prácticas agrícolas naturales para el control de malas hierbas, minimiza el uso de químicos, destacando el compromiso con el medio ambiente.

Gestión sostenible y reconocimiento global

Actualmente, la DOP gestiona aproximadamente un millar de hectáreas inscritas, aunque debido a un sistema tradicional de rotación de cultivos, se siembran entre 500 y 700 hectáreas cada campaña. Este año, la superficie cultivada se ajusta a esos parámetros, lo que refleja un equilibrio entre tradición y sostenibilidad. La preservación de este legado agrícola es crucial para mantener la identidad de Calasparra y su prestigio como referente global en el sector.

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Laura Hernández

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