El mediodía del Lunes Santo en el barrio de San Antolín, Murcia, se convierte en un momento emblemático de la Pasión murciana, donde la devoción se manifiesta con fuerza entre sus habitantes. Este acto reúne a una multitud de fieles en la iglesia local para el descendimiento del Cristo del Perdón, una imagen atribuida al escultor Francisco Salzillo, que es preparada para la procesión vespertina.
El Besapié del Cristo del Perdón
Previo a la procesión, los devotos tienen la oportunidad de acercarse a la imagen del ‘Señor del Malecón’ para realizar el tradicional besapié, un gesto de amor y veneración. Siguiendo una tradición que se ha mantenido en los últimos años, la talla fue colocada en su lugar por un grupo de submarinistas de Cartagena. Las autoridades regionales y municipales también estuvieron presentes en primera fila durante el evento.
Un Evento Conmovedor
«Un padre no nos niega el abrazo ni la misericordia», mencionó el obispo José Manuel Lorca Planes, antes de que la imagen fuera descendida.
La Coral Discantus acompañó con sus himnos el sobrecogedor instante, observado por cientos de personas que llenaron la parroquia. La afluencia de público fue tal que la fila para ingresar al templo continuaba por la plaza una hora después de abrir sus puertas. Este evento no solo convoca a los residentes del barrio, sino también a aquellos que mantienen un vínculo con él.
Testimonios de Devoción
Para muchos, el Cristo del Perdón representa un lazo profundo con sus raíces. Isabel, una devota que lleva 35 años asistiendo al evento, compartió: «Soy penitente de la Cofradía porque mi padre era de aquí». Laura, de 28 años, añadió: «Mi pareja es de San Antolín y mi padre carga el paso de La Coronación de Espinas; para nosotros es un momento muy emotivo».
Participación de Personalidades
Entre los asistentes este año se encontraba el torero Rafaelillo, quien asistió por primera vez. Expresó su emoción al participar en los actos, incluso sin poder cargar debido a una lesión: «Este año hago el saque de honor del paso de Jesús ante Caifás y estoy participando en todos los actos que puedo». Su presencia subraya el arraigo que el evento tiene en la comunidad.
El fervor y la tradición se entrelazan cada año en San Antolín, haciendo que quienes participan sientan una conexión única que trasciende generaciones y fronteras.
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