Los trabajos de Adif en la Trinitat Vella, que se reiniciarán la próxima semana, se extenderán por un período adicional de cuatro semanas. Esta decisión se tomó tras las recientes vibraciones provocadas por las obras de compactación en el túnel ferroviario del nudo de la Trinitat, que afectaron a tres edificios del barrio Sant Andreu en Barcelona. Cerca de ochenta residentes fueron evacuados durante una hora y media para permitir que los Bomberos de Barcelona verificaran si había daños estructurales. Aunque los vecinos regresaron a sus hogares, persisten las preocupaciones debido al estado precario de las construcciones, que sufren de aluminosis.
Medidas para minimizar riesgos
Ante la inquietud de los residentes, Adif ha decidido que las obras se realizarán exclusivamente en horario diurno y durante días laborables. Además, la empresa ferroviaria ha prometido “optimizar el método de compactación”, una de las actividades que generó las vibraciones, y mejorará la comunicación sobre actividades ruidosas o molestas. También se incrementará el número de sensores topográficos en el área para detectar posibles alteraciones en las estructuras cercanas.
Reunión con autoridades y vecinos
El alcalde accidental, Jordi Valls, y representantes de los Bomberos de Barcelona participaron en una reunión con los afectados. Durante el encuentro, se informó que, además de instalar sismógrafos, se realizarán catas para evaluar posibles grietas en los edificios. Hasta el momento, no se han detectado daños graves en la finca que fue evacuada. Los residentes recordaron la presencia de hendiduras en las paredes debido al deterioro existente, mientras esperan ser trasladados a nuevas viviendas en construcción en los terrenos de la antigua prisión de Trinitat Vella. El plan es demoler las estructuras antiguas una vez que los realojos sean efectivos.
“Los edificios más cercanos están a 50 metros de las obras y, en condiciones normales, no deberían causar grandes molestias, salvo pequeñas vibraciones. Sin embargo, las viviendas no tienen las características habituales”, afirmó Roberto Rodríguez, representante de la Asociación Vecinal Taula Trinitat Vella.
Amplias medidas de vigilancia
Los residentes han solicitado que las medidas de vigilancia se extiendan a otros edificios deteriorados en el entorno, más allá de las escaleras afectadas esta semana. Rodríguez enfatizó que “son bloques muy castigados, constantemente sometidos a estrés”. A lo largo de los años, estos edificios han sufrido vibraciones generadas por obras previas de infraestructura en la zona, y actualmente se encuentran en una condición más crítica.
En la calle Pare Pérez del Pulgar, donde surgió la alarma más reciente, no hay domicilios apuntalados, pero sí en la vía Barcino. Estos forman parte de los 432 pisos distribuidos en 75 escaleras del barrio, esperando que el ayuntamiento active un proyecto de reformas pendiente para abordar problemas de aluminosis y otras deficiencias. Adif también tiene previsto realizar trabajos adicionales en las proximidades.
“Solicitamos que consideren el impacto potencial, ya que si hubo molestias con la compactación en otros edificios no apuntalados, también podría haberlas en estos”, expresó Rodríguez.
Respuesta municipal y expectativas vecinales
- El distrito de Nou Barris ha habilitado una línea telefónica para que los vecinos reporten incidencias durante 24 horas.
- Los representantes municipales se comprometieron a obtener información sobre los plazos de entrega de las nuevas viviendas, a las que los habitantes afectados por las vibraciones podrían trasladarse.
Los residentes, aunque “parcialmente satisfechos” con las medidas, siguen esperando respuestas claras sobre el avance de las obras y el realojo. Las autoridades municipales han prometido recopilar detalles y proporcionar actualizaciones a la comunidad.
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