En el contexto de la histórica rivalidad futbolística entre el Real Murcia y el Cartagena, pocos jugadores han logrado ganarse el respeto y el cariño de ambas aficiones. José Antonio Amorós, un destacado futbolista de Puente Tocinos, es una de esas excepciones. Amorós dejó su huella tanto en el Real Murcia, equipo con el que ascendió a Primera División, como en el Cartagena, donde jugó durante la década de los 80, convirtiéndose en un símbolo de unión entre los dos clubes separados por el Puerto de la Cadena.
Trayectoria de Amorós en el fútbol profesional
Amorós, un extremo diestro conocido por su rapidez y habilidad en el regate, disputó un total de 301 partidos en las categorías de Primera y Segunda División. Su carrera lo llevó a jugar en equipos como el Real Murcia, Linares, Celta y Cartagena. Desde sus inicios en el Real Murcia, Amorós mostró un talento sobresaliente, destacando en 1979 con un memorable ‘hat-trick’ frente al Oviedo, actuación que marcó su consolidación en el primer equipo.
«Acababa de subir al primer equipo y no me lo creía ni yo. Aquel ‘hat-trick’ hizo que ya no me miraran como el chavalín y me sentí mucho más integrado», recuerda Amorós.
Su paso al Celta de Vigo en 1982, tras un cuantioso traspaso, marcó una nueva etapa en su carrera. No obstante, Amorós siempre añoró su tierra, y fue el Cartagena quien le ofreció la oportunidad de regresar. Allí encontró un nuevo hogar, a pesar de la conocida rivalidad entre murcianos y cartageneros.
Vivencias en el Cartagena
Durante su etapa en el Cartagena, Amorós fue parte de momentos históricos para el club. Un recuerdo destacado es el partido de Copa del Rey de 1987 contra la Real Sociedad, donde su asistencia fue clave para la victoria albinegra. Amorós también jugó un papel fundamental en el primer gol del Efesé en el estadio Cartagonova en 1988, durante un encuentro contra el Recreativo de Huelva.
«La jugada vino de un saque de banda por la derecha. Recibí el balón y entre tres o cuatro defensas, en un palmo de terreno, apuré la línea de fondo, saqué un centro cuando era prácticamente imposible y Machín metió un cabezazo por toda la escuadra».
Por su velocidad y agilidad, Amorós fue apodado ‘La Gacela’ de El Almarjal, y su desempeño en el campo le ganó el respeto y el afecto de los aficionados de ambos equipos, un hecho poco común en un contexto de tan intensa rivalidad.
Una carrera sin polémicas
Amorós siempre mantuvo una postura profesional, centrado únicamente en su desempeño deportivo. Sus declaraciones reflejan un enfoque de respeto y dedicación hacia cada club en el que jugó.
«Para mí no hay un muro entre el Murcia y el Cartagena. Jamás recibí un insulto ni entré en disputas; me dedicaba a jugar».
La vida después del fútbol
Tras retirarse del fútbol a los 30 años, Amorós se dedicó al mundo empresarial, su verdadera vocación. Con estudios en Empresariales, fundó varias empresas de trabajo temporal, donde aplicó los mismos principios de respeto y dedicación que en el deporte.
«Como en el fútbol, en la empresa me ha gustado también respetar siempre a mi gente. Trabajadores míos que me ven ahora por la calle me dan la mano, me agradecen. Eso para mí vale más que decir que yo jugué en Primera División».
Actualmente, Amorós se encuentra en una etapa de semi-jubilación, participando como accionista en algunas empresas familiares, continuando así con su legado tanto en el ámbito deportivo como en el empresarial.
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