En la parroquia de Vilar, situada en Silleda, Pontevedra, se ha llevado a cabo una celebración especial. Dolores Amparo González López ha cumplido 103 años, un nuevo hito en una vida llena de trabajo y dedicación familiar. Rodeada por el afecto de cinco generaciones, Amparo goza de una lucidez y salud que muchos envidiarían. Su historia comenzó en la parroquia de Ponte, pero un cambio significativo ocurrió hace más de veinte años cuando se trasladó a Cabodevila, en Vilar, donde ahora vive con su nieta María José y el esposo de esta, Toño.
Un cambio de vida positivo
El traslado a Vilar supuso un antes y un después en la vida de Amparo. En sus propias palabras, este cambio fue muy beneficioso: «Ahora cuando vine para aquí cambié la vida y me cambió para muy bien». En este entorno familiar, disfruta de una rutina que podría ser clave para su longevidad. María José, su nieta, comparte que Amparo se levanta a las 8 de la mañana, desayuna y asiste a misa a través de la televisión a las 11. Luego, participa en las tareas de la cocina, ayudando a pelar guisantes o limpiar judías.
Importancia de la alimentación y el descanso
La dieta de Amparo es otro aspecto fundamental. Según María José, «comer, come muy bien». Para mantener su vitalidad, también es crucial un buen descanso. Después de una siesta, Amparo reza el rosario y sale a caminar para mantenerse activa. Aunque hay días en que la pereza se impone, su espíritu perseverante siempre la lleva a cumplir con sus actividades diarias.
Celebración especial y salud envidiable
En su 103 cumpleaños, Amparo disfrutó de una celebración diferente. Tras descansar, se reunió con su familia en el jardín de su casa, donde sopló las velas de su pastel y pidió un deseo. La familia de Amparo atribuye su salud a la genética, ya que a su avanzada edad conserva una vista y un oído excelentes, algo que no todos los jóvenes pueden afirmar.
Un siglo de vida y sacrificio
La biografía de Amparo es testimonio de una vida de sacrificio. Desde muy joven, trabajó en el campo y se dedicó a diversas labores relacionadas con la agricultura y el cuidado de animales, especialmente vacas. A pesar de las dificultades, su fortaleza le ha permitido superar numerosos obstáculos a lo largo de los años.
Reconocimiento y legado familiar
La celebración de este aniversario la consolida como un símbolo de longevidad en Silleda. Amparo no solo comparte su vida con María José y Toño, sino que también disfruta de su papel como bisabuela y tatarabuela. En esta ocasión tan especial, la alcaldesa Paula Fernández Pena y la concelleira de Cultura, Mónica González, visitaron su hogar para felicitarla y entregarle un ramo de flores en nombre del municipio. La alcaldesa expresó:
«Es una enorme alegría poder compartir con Amparo un día tan especial y comprobar su vitalidad, su lucidez y, sobre todo, la sonrisa con la que siempre nos recibe».
Agregó que personas como Amparo son la memoria viva de la comunidad, mujeres que han sacado adelante a sus familias con esfuerzo y a quienes se debe mucho agradecimiento.
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