Anders Zorn, nacido en una Suecia rural y empobrecida, se convirtió en uno de los retratistas más destacados de su tiempo, capturando la esencia de presidentes, magnates y aristócratas. A pesar de sus orígenes, Zorn, nacido en 1860 y fallecido en 1920, se estableció como un notable acuarelista, paisajista y retratista, con un particular interés por la cultura española. La Fundación Mapfre presenta una amplia retrospectiva en Madrid que incluye una colección de acuarelas, pinturas y esculturas del artista, disponible hasta el 17 de mayo.
Recorrido artístico por el mundo
La exposición, titulada ‘Recorrer el mundo, recordar la tierra’, es la primera gran panorámica de Zorn en España. Originario de Dalecarlia, Zorn mostró desde joven un dominio excepcional de la acuarela, técnica que perfeccionó a lo largo de sus viajes. Su talento y maestría técnica le otorgaron reconocimiento internacional. La muestra inicia con sus primeras acuarelas y su formación, pasando por su establecimiento en París, sus viajes a Estados Unidos y su regreso a Suecia en 1896. Destacan sus obras españolas realizadas en ciudades como Sevilla, Cádiz y Granada, que reflejan su cercanía con artistas como Joaquín Sorolla y Ramón Casas.
Influencia española y amistades artísticas
Zorn fue un artista muy solicitado, retratando a miembros de la alta sociedad europea y estadounidense. Casilda Ybarra Satrústegui, comisaria de la exposición, lo describe como un “viajero internacional y cosmopolita”, destacando su presencia en España en nueve ocasiones entre 1881 y 1914. Su fascinación por la cultura española, influida por las imágenes románticas del siglo XIX, se refleja en sus obras. Según Ybarra, Zorn fue influenciado por Egron Lundgren, un artista sueco que también representó bailes flamencos y gitanas antes que él.
«Nunca olvidó sus raíces. Representa los bailes y oficios rurales. Capta la vida tradicional y el patrimonio de su tierra como modo de preservar una cultura amenazada por la industrialización y la modernización», afirma Ybarra.
Regreso a sus raíces
Tras establecerse en París en 1888 y alcanzar el reconocimiento internacional como naturalista, Zorn viajó a Estados Unidos, donde se convirtió en un retratista favorito de las fortunas del país. Sin embargo, su conexión con Suecia nunca se debilitó. En 1896, regresó a su tierra natal, Mora, donde falleció en 1920. Ybarra señala que Zorn es parte de una generación de artistas del siglo XIX que cayeron en el olvido con la llegada de las vanguardias artísticas del siglo XX.
La exposición en la Fundación Mapfre cuenta con la colaboración del Museo Zorn de Mora, el Museo Nacional de Estocolmo y más de cuarenta prestadores, incluidos la Casa Real de Suecia, la Galería de los Uffizi, el Museo Nacional del Retrato de Washington y los museos del Prado, Sorolla y de Bellas Artes de Boston.
- Museo Nacional del Prado
- Fundación Mapfre
- Arte
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!