El derbi entre Cartagena y Real Murcia, un evento deportivo de gran relevancia en la región, ha perdido su intensidad y entusiasmo en comparación con ediciones anteriores. La organización del partido, trasladado de domingo a miércoles, junto con polémicas relacionadas con la distribución de entradas, ha afectado la participación y el ambiente tradicionalmente vibrante.
Escenario sin brillo
En la tarde del miércoles, la ciudad presentaba una actividad cotidiana, muy distinta al bullicio habitual de los derbis. La Alameda de San Antón, que suele llenarse de seguidores de ambos equipos, estaba ocupada por las actividades diarias de los residentes. En lugar de un mar de colores y emoción, se observaban furgonetas de reparto, padres llevando a sus hijos a clases y personas realizando sus rutinas vespertinas.
Ausencia de fervor
A pesar de ser uno de los enfrentamientos más esperados en la tercera categoría del fútbol español, el ambiente en los alrededores del Estadio Cartagonova era apagado. Aunque algunas calles comenzaron a llenarse de seguidores vestidos con camisetas de sus equipos, el entusiasmo era escaso. Los bares cercanos, que en otras ocasiones rebosan de seguidores, estaban medio vacíos.
“Pídeme un Red Bull aliñado, que vienen curvas”, comentó un aficionado a su compañero, reflejando la necesidad de animar el ambiente.
Presencia policial destacada
La llegada del autobús del Real Murcia al estadio fue recibida con pocos gritos o muestras de hostilidad por parte de los seguidores albinegros. La presencia policial superaba en número a los aficionados, lo que destacaba la falta de un ambiente auténtico de derbi. Un grupo de seguidores locales se reunió para recibir a su equipo, pero la interacción fue limitada.
“Nos han insultado y se ha metido la Policía por en medio. Ha sido algo incómodo pero bueno, nada del otro mundo. Es fútbol”, relataron dos seguidores murcianistas que se encontraron en medio del corteo albinegro.
Desafíos y expectativas
Algunos estudiantes como Mario, Iván y Juanma lograron llegar a tiempo al partido, dejando de lado sus estudios momentáneamente. “Esperamos un 3-1 mínimo, que los del Real Murcia que vengan se vuelvan calientes”, comentaron, reflejando su deseo de ver una victoria contundente.
Por otro lado, Roberto, un fiel seguidor del Real Murcia, expresó su frustración por las complicaciones con las entradas. “No son tres puntos más. Hay que ganar sí o sí y más después de lo que nos han hecho con las entradas”, afirmó, destacando la importancia emocional del encuentro.
El partido
A medida que los aficionados ingresaban al estadio, el Cartagonova no vibraba como en otras ocasiones, con una asistencia que no superaba las 9,500 personas. A pesar de ello, los seguidores locales mantenían el ánimo, recordando a sus rivales con un tifo provocador. El encuentro se llevó a cabo con una presencia más discreta de aficionados visitantes.
Finalmente, el pitido inicial del árbitro dio comienzo al partido, marcando el inicio de un derbi que, aunque menos concurrido, seguía siendo un evento significativo para los seguidores de ambos equipos.
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