Leo, un joven de Sant Cugat del Vallès, se enfrenta a un desafío inesperado al no poder asistir al instituto más cercano a su hogar debido a un retraso en la certificación de su discapacidad. Este documento, esencial para el proceso de preinscripción, llegó dos años tarde, impidiendo así que Leo sumara los puntos necesarios para garantizar su acceso al centro educativo donde estudiarán sus amigos.
Retraso en la certificación de discapacidad
El diagnóstico de Leo, quien padece una rara condición genómica con solo 32 casos registrados en España, llegó tarde en su infancia. La familia inició los trámites para el reconocimiento oficial de su discapacidad en febrero de 2024. No obstante, la resolución que acreditaba un 45% de discapacidad no llegó hasta mayo de 2026, después de que el plazo de preinscripción escolar para la ESO ya había finalizado. Esto afectó su posibilidad de ingresar al instituto Angeleta Ferrer, cercano a su residencia.
“Lo que le tenía que haber ayudado a tener una plaza en el instituto Angeleta Ferrer, que es la discapacidad, lo ha penalizado”, lamenta Sílvia Gasol, madre de Leo.
Impacto en la vida diaria
Leo deberá desplazarse desde su barrio en Parc Central hasta el barrio de Sant Jaume, en Valldoreix, lo que supone un cambio significativo en su autonomía. El niño, acostumbrado a usar su patinete modificado para ir al colegio, dependerá ahora de sus padres para llegar al nuevo instituto.
La situación también afecta su salud emocional. Los psicólogos han detectado en Leo síntomas de depresión severa, situación que sus padres atribuyen a la percepción del niño de que su condición es un “castigo”.
Esfuerzos fallidos de la familia
A pesar de los intentos de la familia por sumar puntos adicionales en la preinscripción, las normativas vigentes no permitieron que el grado de discapacidad de Leo fuera considerado a tiempo. La alta demanda del instituto Angeleta Ferrer resultó en la creación de una línea adicional de aulas, lo cual permitió que algunos niños con menos puntuación que Leo accedieran al centro.
Los padres de Leo han presentado quejas a diversas instituciones, incluyendo al presidente de la Generalitat, pero no han recibido soluciones concretas que ayuden a su hijo.
Perspectivas futuras y desafíos económicos
El certificado de discapacidad de Leo incluye un carácter retroactivo, lo que significa que debería haber tenido derecho a los puntos de discapacidad desde el inicio del proceso de preinscripción en 2024. Sin embargo, la familia aún no ha recibido ayudas económicas ni ha podido acceder a becas específicas para alumnos con necesidades especiales.
Los costos asociados con la atención médica y educativa de Leo, incluyendo psicólogos y educadores, han recaído completamente en la familia, quienes aún no pueden beneficiarse de ciertos derechos fiscales que suelen aplicarse a familias con niños con discapacidad.
Con el inicio del curso escolar, Leo comenzará sus estudios en un instituto ubicado a media hora de su hogar, enfrentando el reto de adaptarse a un nuevo entorno escolar sin el apoyo de sus amigos cercanos.
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