Durante los meses de verano, es común ver a conductores utilizando chanclas para trayectos cortos hacia destinos como la playa o la piscina. Sin embargo, este tipo de calzado puede no ser el más adecuado al volante. A pesar de que el Reglamento General de Circulación no prohíbe explícitamente el uso de chanclas, la sanción puede llegar si estas afectan la seguridad en la conducción.
Cuándo se puede recibir una multa
La posibilidad de ser multado no radica en el uso de chanclas en sí, sino en cómo estas afectan la capacidad de manejar el vehículo de forma segura. Un agente de tráfico puede emitir una denuncia si considera que las chanclas limitan la capacidad del conductor para controlar el automóvil o manejar los pedales adecuadamente. Las situaciones de infracción pueden clasificarse en dos tipos:
- Multa estándar: Suele ser de 80 euros, que puede reducirse a 40 euros si se paga pronto. Esta multa se aplica por falta de libertad de movimientos y no implica la pérdida de puntos del carné.
- Multa por conducción negligente: Si se determina que el calzado causó una situación de riesgo grave, la sanción puede ascender a 200 euros.
Las denuncias están respaldadas por principios generales del Reglamento, que enfatizan la necesidad de conducir con diligencia, precaución y mantener la libertad de movimientos y atención constante.
Recomendaciones de la DGT
La Dirección General de Tráfico (DGT) enfatiza la importancia de usar calzado que sea cómodo, flexible y proporcione un buen contacto con los mandos del vehículo. Recomienda evitar las chanclas, los zapatos de tacón y el calzado excesivamente rígido. En caso de accidente, llevar calzado inadecuado podría ser motivo para que las aseguradoras nieguen la cobertura de daños.
Riesgos asociados al uso de chanclas
Las chanclas no ofrecen un buen soporte para el pie, lo que puede causar que se deslicen, se doblen o se enganchen entre los pedales y el piso del vehículo. Esta falta de sujeción puede comprometer la precisión necesaria para acelerar, frenar o utilizar el embrague adecuadamente. En situaciones de emergencia, incluso un pequeño retraso en la reacción puede ser crucial.
Situación distinta para motocicletas
Para conductores de motocicletas, ciclomotores, vehículos de tres ruedas, cuadriciclos o quads, las normativas cambiarán a partir del 1 de octubre de 2026. La reforma del Reglamento General de Circulación exigirá a conductores y pasajeros llevar calzado cerrado que cubra todo el pie en cualquier tipo de vía. Esta medida busca eliminar la subjetividad en la valoración de la libertad de movimientos, haciendo obligatorio el uso de calzado cerrado.
Medidas preventivas
Para evitar sanciones y garantizar una conducción segura, se recomienda llevar en el vehículo un par de zapatillas o zapatos adecuados para conducir. Cambiarse de calzado antes de ponerse al volante es una medida sencilla que puede prevenir riesgos y posibles multas.
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