El arroz de Calasparra, reconocido como uno de los productos agroalimentarios más destacados de la Región de Murcia, celebra el 40 aniversario de la Denominación de Origen Protegida (DOP). Este reconocimiento ha sido clave para preservar un cultivo con siglos de tradición, caracterizado por un sistema de producción único en Europa y una apuesta clara por la calidad frente a la cantidad.
Reconocimientos y Celebraciones
En el marco de esta conmemoración, la DOP Arroz de Calasparra ha recibido la Medalla de Oro de la Región de Murcia, destacando el esfuerzo de generaciones de agricultores, técnicos e instituciones. Además, el Rey Felipe VI ha aceptado la Presidencia de Honor en los actos del aniversario, lo que resalta la importancia institucional del arroz de Calasparra en el panorama agroalimentario español.
Historia del Cultivo
El cultivo de arroz en Calasparra tiene raíces profundas, remontándose a la llegada de los musulmanes a la península ibérica. Los documentos históricos más antiguos que prueban su cultivo datan del siglo XVII, cuando se modificó la acequia de Rotas. En el siglo XVIII, el arroz se consolidó en la región, aunque debió trasladarse a las vegas del Segura debido a problemas sanitarios provocados por epidemias.
Desafíos Actuales
El reto más significativo para el sector es el relevo generacional, crucial para mantener el cultivo. Según José Martínez, presidente del Consejo Regulador, sin la figura protectora de la DOP, el arroz de Calasparra no habría sobrevivido ante cultivos más rentables. La Denominación ha permitido un enfoque basado en calidad excepcional, en lugar de volumen.
Momentos Clave
- 1979: Inicio del expediente para solicitar la Denominación de Origen.
- 1986: Aprobación del Reglamento por el Ministerio de Agricultura.
- 2024: Aniversario con la aceptación de la Presidencia de Honor por el Rey Felipe VI.
Características y Sostenibilidad
El arroz de Calasparra destaca por su método de cultivo, que utiliza aguas limpias de los ríos Segura, Argos y Quípar. Estas aguas fluyen constantemente, evitando estancamientos y favoreciendo un entorno ecológico. Este modelo, que prescinde de productos químicos, respeta el medio ambiente y protege un ecosistema rico en flora y fauna.
Variedades y Producción
La DOP ampara dos variedades: Balilla x Sollana y Bomba. Esta última se aprecia por su capacidad para absorber caldo sin perder textura, convirtiéndose en un ingrediente indispensable en las cocinas de élite. La Denominación cuenta con alrededor de mil hectáreas inscritas, aunque solo se cultivan entre 500 y 700 anualmente debido a la rotación de cultivos.
Perspectivas Futuras
Según Martínez, el objetivo es mantener una superficie de cultivo estable entre 550 y 600 hectáreas y continuar con el mismo nivel de excelencia. Asegura que el verdadero éxito radica en preservar un cultivo centenario que es parte del paisaje, economía e identidad de la comarca.
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