Hace 73 años, una modesta venta abrió sus puertas en plena huerta murciana, en lo que actualmente se conoce como Ronda de Levante. Hoy, ese establecimiento es un referente en la restauración de Murcia. Este miércoles, la familia Nicolás celebró la renovación de El Churra, un espacio completamente reformado tras un largo proyecto y frenéticas obras. Mariano, el patriarca de la familia, expresó su tranquilidad ante el proceso: «¿Cómo me va a preocupar una reforma, si yo ya llevaba cinco?».
Una Presentación para el Recuerdo
El evento, que combinó la presentación a los medios con una fiesta, reunió a amigos, clientes, proveedores y quienes participaron en la transformación del restaurante. Las tres generaciones de la familia Nicolás se colocaron tras la barra, frente a un fondo de 2,000 azulejos pintados a mano por el arquitecto y ceramista Carlos Jiménez, afincado en Puente Tocinos, también conocido como del Amor y la Belleza. Este proyecto, inicialmente detenido por la pandemia, se reanudó a principios de este año.
Invitados de Honor
Un centenar de invitados se congregaron en El Churra, incluidos los arquitectos del estudio Ambigua, Rosana Galián, Alejandro Martínez y Adrián Riquelme, quienes fueron los autores del diseño. También asistieron Fernando, jefe de obra; Raúl, responsable de carpintería; y Luz, jefa de obra de la empresa constructora Talasur. Carlos y José, de la empresa José Díaz, encargados de equipar la cocina, también estuvieron presentes. Juan José Nicolás, representante de la segunda generación, agradeció la asistencia y explicó la decisión tomada: «El Churra sigue siendo el mismo; con un envoltorio más bonito, más cómodo, pero su esencia no se ha perdido».
Un Orgullo Compartido
El evento estuvo marcado por las sonrisas y la evidente felicidad de la familia. «Queremos expresar el orgullo por la trayectoria del restaurante», señalaron. Este sentimiento se extendió a todo el personal, que permaneció inalterado tras las reformas. Molina, un veterano de la plantilla, comentó: «Estoy como si tuviera un coche nuevo, un Ferrari».
Recorriendo los Nuevos Espacios
La velada concluyó con una visita a los nuevos espacios, guiada por la agencia de comunicación Casa Jaleos. Se ofreció un cóctel con algunos de los platos más emblemáticos de la cocina murciana, como berenjenas a la crema, albóndigas de bacalao, michirones y un guiso de morros y callos, acompañados de vinos de la Región.
‘La Sala de la Nostalgia’
Uno de los espacios más visitados fue ‘la sala de la nostalgia’, donde se han conservado cartas, facturas, albaranes y anuncios antiguos del restaurante. Este rincón evocó la historia y la evolución de El Churra, consolidando su legado en la memoria de los presentes.
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