El Parlament de Cataluña ha rechazado una propuesta presentada por el Partido Popular (PP) que buscaba prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos, incluyendo escuelas y centros sanitarios. La iniciativa solo contó con el respaldo de Vox y Aliança Catalana, partidos con los que el PP había acordado un texto común a través de una enmienda. Aunque la moción carecía de efectos vinculantes, sirvió para revelar las posturas de los distintos partidos sobre esta cuestión, que también se discute en el Congreso.
Hace algunas semanas, la Cámara Baja ya desechó una propuesta de Vox con el mismo objetivo, lo que llevó a Junts a presentar un nuevo texto sobre el tema. Por su parte, el PSOE mostró disposición para analizar el planteamiento de los posconvergentes, mientras que ERC se mostró abierta a explorar posibles caminos. Además, un apartado de la moción que proponía establecer un “visado por puntos” para acceder al permiso de residencia también fue desestimado. Este sistema, propuesto por el PP, debía valorar aspectos como la formación, experiencia, idioma e integración del solicitante, priorizando la inmigración de países con una “matriz cultural” similar a la de España, en referencia a América Latina.
Durante el debate, Junts rechazó la iniciativa al considerar que intentaba “desnacionalizar” Cataluña. “Ustedes quieren españolizar, nosotros catalanizar”, afirmó Salvador Vergés, portavoz de Junts. Sin embargo, Junts apoyó la parte que instaba al Gobierno a “abandonar” el proyecto de regularización extraordinaria de migrantes anunciado el pasado enero, aunque este punto tampoco prosperó.
Debate y Reacciones
La moción generó un acalorado debate entre los diferentes grupos parlamentarios. El PP acusó a los socialistas de comprometer la seguridad de las mujeres en España, vinculando el aumento de denuncias por violación con la inmigración. Vox, que acordó gran parte de la moción con el PP, criticó al ex presidente José María Aznar por las regularizaciones de inmigrantes durante su mandato, calificándolas de “invasión”. Aliança Catalana abogó por una moratoria en la entrada de inmigrantes y expulsiones masivas, acusando al Estado de convertir Cataluña en un “vertedero” y de utilizar la inmigración como “arma de destrucción masiva”.
“¿No podemos decir que todos los hombres son violadores, porque no se puede generalizar, pero sí podemos decir que todos los inmigrantes lo son?”, cuestionó retóricamente Susanna Segovia, diputada de la izquierda, criticando la hipocresía y el relato inconsistente de PP y Vox.
Desde la izquierda, se acusó a PP y Vox de elaborar un “relato apocalíptico” y de usar el feminismo como herramienta para atacar al islam. Tanto el PSC, como ERC y la CUP criticaron la postura de estos partidos y destacaron la “aportación positiva” de la inmigración a la economía y su papel en el refuerzo del sistema de pensiones.
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