En Dubái, la comunidad de expatriados españoles enfrenta una creciente incertidumbre debido al conflicto en Oriente Próximo. La tensión en la región ha llevado a muchos a considerar abandonar el país si la situación empeora. Aunque hasta ahora los Estados árabes han mantenido una postura defensiva, el temor a una escalada del conflicto es palpable entre los residentes.
Preocupación entre los expatriados
Lara Núñez-Castelo, residente en Dubái desde hace 15 años, comparte su inquietud desde el balcón de su apartamento. «Emiratos es mi hogar, aquí tengo mi trabajo y mis amigos», explica. Sin embargo, desde que comenzaron los ataques de Irán a finales de febrero, la situación ha cambiado drásticamente. «Nunca pensamos que podríamos vivir una guerra aquí», dice.
«Si Emiratos decide pasar al ataque, sí que me iría de aquí», afirma Lara, reflejando una preocupación compartida por muchos expatriados.
Adaptación a una nueva realidad
A pesar de los ataques, la vida en Dubái continúa, aunque con cambios notables. Lara describe cómo ha tenido que modificar sus rutinas diarias: «Al principio, uno se queda paralizado, pero con el tiempo aprendes a adaptarte». La ciudad, a pesar de ser uno de los objetivos de los misiles y drones iraníes, ha logrado interceptar la mayoría de los ataques gracias a sus sistemas de defensa. Sin embargo, la calma es relativa, y la posibilidad de nuevos ataques mantiene a los residentes en alerta.
Un plan de escape
Muchos expatriados, como Kelly Powey García, han elaborado planes de contingencia en caso de que la situación se agrave. «Tengo un plan para salir de aquí si es necesario, ya sea por aire o por carretera», comenta. La opción de volar a Madrid o refugiarse en áreas más seguras de la región, como el interior de Omán, está sobre la mesa para quienes buscan seguridad.
Política de defensa de los Estados del Golfo
Hasta ahora, los países del Golfo han respondido a los ataques de Irán de manera defensiva, invirtiendo fuertemente en interceptores que han derribado la mayoría de los proyectiles. Sin embargo, la posibilidad de que estos Estados opten por una respuesta ofensiva está presente. Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Qatar y Kuwait han reiterado su derecho a defenderse, y algunos han sugerido que podrían tomar medidas militares si la situación se deteriora aún más.
Fawaz Gerges, profesor de relaciones internacionales, señala: «Dudo mucho que algún Estado árabe del Golfo se una a la guerra entre Estados Unidos e Israel porque, como todos han dicho repetidamente: esta no es nuestra guerra».
Incertidumbre sobre el papel de Estados Unidos
La falta de una estrategia clara por parte de Estados Unidos añade más incertidumbre a la situación. Inas, una expatriada palestina en Dubái, expresa su preocupación: «Los próximos dos días van a ser determinantes para saber si me voy de aquí (de Dubái) o me quedo».
Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de los Emiratos Árabes Unidos, ha señalado las profundas repercusiones geopolíticas de los ataques iraníes. En una publicación en redes sociales, destacó la importancia de reforzar las capacidades nacionales y las alianzas de seguridad con Washington para enfrentar la amenaza.
Mientras tanto, los países del Golfo se encuentran en una posición complicada, buscando un equilibrio entre la defensa de su soberanía y la seguridad regional a largo plazo.
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