Gerardo Peña, un residente de Vigo, ha logrado dejar de fumar a los 70 años, influenciado por la experiencia de su padre, quien sufre de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) a los 94 años. Esta enfermedad, provocada por el hábito de fumar, fue el detonante para que Peña tomara la decisión de abandonar el tabaco definitivamente.
El inicio del cambio
El año pasado, Peña acudió al Área Sanitaria de Vigo en busca de asistencia médica para dejar de fumar. Eligió el 21 de diciembre como la fecha para iniciar su tratamiento, siguiendo las recomendaciones del Hospital Álvaro Cunqueiro. «Ese día, tiré cajetillas, ceniceros y mecheros», recuerda Peña, añadiendo que pasar las navidades sin fumar fue un gran reto que superó con éxito. Este acto marcó el comienzo de un nuevo capítulo en su vida.
El origen del hábito
Peña comenzó a fumar alrededor de los 24 o 25 años. Sin embargo, fue el estrés y la ansiedad tras la muerte de su madre y el traslado a la casa de su padre lo que intensificó su consumo hasta alcanzar dos cajetillas diarias. Reconoce que era una necesidad psicológica, ya que, al no fumar dentro de la casa, gran parte del cigarrillo se consumía mientras permanecía en el cenicero de la terraza.
Motivación familiar y apoyo médico
La situación de su padre actuó como un poderoso incentivo para abandonar el tabaco. «A mí esto no me va a pasar. Tengo que dejarlo y tengo que dejarlo ya», se dijo. Con el apoyo de su padre y su hermana, y la ayuda fundamental de la Unidad de Deshabituación Tabáquica del Servicio de Neumología del Chuvi, Peña recibió un tratamiento médico progresivo que le ayudó a reducir la dependencia.
El proceso de deshabituación
Durante el tratamiento, Peña asistía a charlas en el hospital cada 10 o 15 días, donde monitoreaba y comunicaba su nivel de ansiedad por la falta de tabaco. «La medicación ayuda mucho, pero sin concienciación no vale de nada», afirma Peña, quien hoy no siente necesidad de fumar y ha experimentado mejoras significativas en su salud.
Resultados y beneficios
Después de tres meses de tratamiento, Peña asegura no extrañar el tabaco. Los beneficios para su salud son evidentes: ya no tose y respira mejor, lo que ha sido confirmado por pruebas médicas realizadas en el hospital.
«Ni me acuerdo de él», comenta Peña sobre el tabaco, destacando las mejoras en su calidad de vida.
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