Antonio José Vicente Alfonso, un empleado muy querido por los socios del Golf Altorreal en Molina de Segura, se jubiló el 1 de junio después de once años de dedicación. Recientemente regresó al club, considerado por él como su segunda casa, para ser entrevistado. Su regreso no pasó desapercibido, pues numerosos socios se acercaron para expresar su afecto y gratitud.
Un legado de afecto
Durante la visita de Antonio José, el respeto y cariño de los socios fueron evidentes. Jesús Pujante, un veterano jugador del club, destacó su importancia al afirmar: «De lo mejor que hemos tenido en este club». Otro socio, José Luis García Rex, le expresó: «Siempre se van los mejores», generando risas y camaradería entre los presentes.
Antonio José desempeñó múltiples funciones en el club, desde encargado del ‘caddie master’ hasta ‘marshall’, brindando apoyo en competiciones y cuidando de las jugadoras, como recordaron agradecidas Elena Guisasola y Carmen Ballester.
Una carrera marcada por las relaciones
Antonio José se unió al Golf Altorreal en 2015, junto a Joaquín Medina, gerente del campo. Su responsabilidad principal fue fortalecer las relaciones externas, logrando establecer vínculos con alrededor de 150 ‘societies’ de la Comunidad Valenciana, Almería y la costa murciana. Su habilidad para los idiomas y su carácter afable fueron clave en su éxito.
«Mi madre lleva la alegría en su cuerpo», comenta Antonio José, atribuyendo su buen carácter a su progenitora.
Desafíos en el campo
Antonio José recuerda pocas ocasiones en las que tuvo que ser estricto, como cuando pidió a dos grupos de jugadores que permitieran el paso a otros tras perder su turno. Sin embargo, destaca la calidad humana de los socios del club, a quienes describe como una fuente de apoyo constante.
«Nos hemos reído mucho en los momentos malos», comenta Joaquín Medina, subrayando la calidad humana de Antonio José para afrontar cualquier situación.
Pasión por el golf
Antonio José se inició en el golf en 1987, influenciado por el profesional Pablo Gómez, al igual que otros grandes jugadores como Enrique Pérez de los Cobos Ayuso. Desde entonces, su pasión por el deporte no ha disminuido. Fue uno de los primeros socios de Golf Altorreal, donde ha cultivado numerosas amistades y ha sido parte fundamental de la comunidad.
«Fue como meter a un adicto al chocolate en una confitería», recuerda sobre sus inicios en La Peraleja junto a su amigo Medina.
Un futuro en el ocio
A pesar de su jubilación, Antonio José sigue vinculado emocionalmente al Golf Altorreal. Confiesa soñar con el club y extrañar a sus compañeros. Sin embargo, ha aprovechado esta nueva etapa para retomar aficiones como el piano, la guitarra, la pintura y el deporte.
En el anecdotario de Antonio José destaca haber conseguido un ‘eagle’ en el hoyo 6 de Altorreal y celebrar con los Alcaraz un ‘hoyo en uno’. Aunque su retiro laboral es reciente, su conexión con el club y su comunidad sigue siendo fuerte, evidenciando que para él, Golf Altorreal siempre será más que un simple club deportivo.
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