La Unión Europea (UE) ha expresado su desaprobación ante el reciente acuerdo energético entre Estados Unidos y Rusia, promovido por el presidente Donald Trump. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, declaró que esta alianza no es el enfoque adecuado y enfatizó la necesidad de presionar a Rusia, el agresor en el conflicto de Ucrania, en lugar de ceder ante sus demandas.
Discrepancias entre la UE y EE. UU.
Las diferencias entre la UE y EE. UU. respecto a la guerra en Ucrania se han acentuado desde el regreso de Trump a la presidencia. Mientras que Europa se mantiene firme en su apoyo a la soberanía de Ucrania, para Washington el conflicto se traduce en una cuestión económica que debe resolverse rápidamente debido a los altos precios de la energía. Este desacuerdo se ha evidenciado con el acuerdo energético que incluye la compra de diésel ruso por parte de Estados Unidos.
«No es el enfoque correcto. La presión para acabar con la guerra tiene que ponerse sobre el agresor, no sobre la víctima para que se rinda», afirmó Kaja Kallas a su llegada a la cumbre de líderes europeos en Bruselas.
Reacciones europeas al pacto energético
Kallas subrayó el compromiso de Europa con Ucrania y argumentó que el bloque comunitario es un actor crucial en este conflicto. Resaltó que Rusia no ha logrado sus objetivos, como la liberación de activos rusos congelados, que ascienden a 210.000 millones de euros, y el levantamiento de sanciones impuestas a cerca de 4.600 entidades e individuos relacionados con la invasión.
«Es cosa de los europeos decidir sobre estas medidas», advirtió Kallas, reafirmando la soberanía del bloque sobre sus decisiones.
El canciller alemán, Fredrich Merz, también rechazó la propuesta de Estados Unidos de gestionar los activos rusos congelados a través de una entidad estadounidense. «Estos activos se han paralizado en Europa. Es cosa nuestra y decidiremos nosotros sobre ellos», afirmó Merz.
Postura de los líderes europeos
El primer ministro de Estonia, Kristen Michal, expresó su preocupación por el acuerdo entre Moscú y Washington, aunque confía en el compromiso de Trump con el artículo 5 de la OTAN. Recordó a la administración estadounidense los ataques rusos en la región, como la interferencia con cables submarinos y la intrusión de drones, hechos que han requerido la asistencia de la OTAN para ser controlados.
«A veces incluso los buenos amigos necesitan un recordatorio de lo que es lo correcto», comentó Michal en referencia a Estados Unidos.
Además, Michal instó a la UE a implementar más restricciones contra Rusia y sugirió detener la emisión de visas a ciudadanos rusos. «No los queréis cerca de vuestra casa», advirtió a sus homólogos europeos, y solicitó un mayor apoyo a Ucrania en su proceso de adhesión a la UE.
Luc Frieden, primer ministro de Luxemburgo, reconoció la importancia de EE. UU. como socio y aliado dentro de la OTAN y destacó su relevancia económica para la UE. Sin embargo, manifestó su descontento con el acuerdo energético con Rusia.
«Es por eso que estamos lidiando con Washington como un amigo, pero este acuerdo energético con Rusia no nos gusta», aclaró Frieden.
Perspectivas futuras
El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, enfatizó la amenaza que representa Rusia para los valores occidentales y llamó a EE. UU. a mantener la unidad frente a este desafío. Por su parte, la líder danesa, Mette Fredericksen, reconoció que la alianza occidental atraviesa momentos difíciles desde el regreso de Trump y anticipó discusiones tensas sobre Ucrania, subrayando la necesidad de destinar más recursos a la seguridad y defensa de Europa.
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