Un lobo solitario ha sido avistado en el municipio de Pinós, en la comarca del Solsonès, poco antes de protagonizar un nuevo ataque a ovejas en la región. Una familia británica que reside temporalmente en la finca Els Plans logró capturar una imagen del depredador mientras transitaba por su propiedad. Aunque la calidad de la fotografía es limitada, permite identificar al animal, conocido por ser uno de los grandes depredadores, desplazándose por un camino en una área de escasa vegetación.
Contexto de los ataques
El avistamiento del lobo ocurrió el 29 de septiembre, justo después de que el animal cometiera su segundo ataque en la Molsosa, a aproximadamente 1,5 kilómetros de la casa de Puigpelat. En ese incidente, el lobo acabó con la vida de una docena de corderos. El primer ataque en este lugar se produjo en agosto, cuando murieron alrededor de diez corderos, lo que despertó la alarma entre los residentes de la zona, compuesta en su mayoría por agricultores y familias con segundas residencias. Aunque las autoridades no habían confirmado la presencia del lobo, los indicios eran claros.
Confirmación de expertos
Los ganaderos afectados notificaron a la administración sobre los ataques, pero la respuesta de los técnicos se demoró varias semanas. Sin embargo, el zoólogo y naturalista Martí Boada, presente en Puigpelat durante el primer ataque, aseveró que las heridas en los corderos eran características de un ataque de lobo, brindando así una confirmación independiente.
Historia y antecedentes
La presencia del lobo en esta zona del sur del Solsonès no se había registrado en más de un siglo. Durante al menos tres generaciones, los habitantes locales no habían tenido contacto con estos depredadores, aunque la toponimia de la región y la historia oral familiar sugieren que el lobo fue un residente habitual en tiempos pasados. Incluso existen antiguas trampas diseñadas para capturarlo, lo que subraya su antigua presencia en la zona.
La reaparición del lobo en esta región ha generado preocupación entre los lugareños, quienes temen por la seguridad de su ganado y la estabilidad de sus actividades agrícolas. La administración local deberá enfrentar el desafío de gestionar la coexistencia entre el lobo y las comunidades rurales, mientras se protege a los rebaños de nuevos ataques.
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